Por Darío Rosatti
La Libertad Avanza puso en marcha una estrategia específica para evitar que se erosione el núcleo generacional que impulsó a Javier Milei en 2023: congresos juveniles, formación política, candidatos sub-30, militancia territorial y una ofensiva digital que vuelve a combinar redes, confrontación cultural y el relanzamiento de la causa Malvinas. El desafío es económico: casi la mitad de los jóvenes sigue viviendo con sus padres, el acceso a la vivienda continúa fuera de alcance para buena parte de ellos y los resultados educativos muestran un deterioro severo. Mientras tanto, el Gobierno tampoco logra reunir los votos para eliminar las PASO.
Buenos Aires – 12 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- La Libertad Avanza comenzó a desplegar una estrategia específica para retener al electorado joven que constituyó uno de los pilares de la victoria presidencial de Javier Milei en 2023 y que ahora muestra señales contradictorias entre fidelidad ideológica, malestar económico, menor participación electoral y una creciente dificultad para proyectar autonomía material.
El oficialismo no admite públicamente una ruptura de los menores de 30 con Milei, pero sus movimientos revelan que ese segmento ocupa un lugar central en la preparación electoral hacia 2027. La respuesta combina militancia digital, formación territorial, incorporación de dirigentes muy jóvenes a lugares visibles, un discurso de ruptura con la política tradicional y temas de fuerte carga identitaria como Malvinas, relanzado recientemente desde la Presidencia.
La apuesta tiene fundamentos objetivos. En las elecciones presidenciales de 2023 participó el 68,6% de los jóvenes de 16 y 17 años, la tasa más elevada desde la implementación del voto joven. La Cámara Nacional Electoral y estudios posteriores señalaron además que aquella franja había encontrado en Milei una alternativa particularmente atractiva frente a los partidos tradicionales.
Pero la relación ya no es tan lineal. La participación juvenil disminuyó posteriormente y los sondeos presentan movimientos abruptos. El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella mostró en agosto una recuperación general del 6,4%, hasta 2,06 puntos, pero los grupos de menor edad fueron también algunos de los que registraron las mayores oscilaciones entre mediciones. Esa volatilidad alimenta dentro del Gobierno dos lecturas opuestas: quienes sostienen que el voto joven permanece esencialmente libertario y quienes advierten que una parte significativa podría estar entrando en zona de decepción.
La dificultad es que el discurso de libertad económica tropieza con problemas cotidianos muy concretos. Un relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE concluyó este año que 44% de los jóvenes encuestados sigue viviendo con sus padres, principalmente por barreras económicas. Mudarse exige, según ese estudio, ingresos muy superiores a los que obtiene normalmente un joven en sus primeros años laborales.
El acceso al crédito tampoco resolvió todavía ese problema. El Banco Central informó que durante 2024 sólo unas 10.000 personas ingresaron al mercado hipotecario y que el 80,2% de los nuevos titulares tenía entre 30 y 49 años. Los menores de 30 representaron apenas el 7,5% de quienes accedieron a nuevos préstamos para vivienda. En diciembre de ese año, sólo 150.000 personas en todo el país tenían crédito hipotecario, equivalentes al 0,4% de la población adulta.
La educación agrega otra alarma. Los resultados de PISA 2025 ubicaron a la Argentina en los puestos 75 en Matemática, 62 en Lectura y 71 en Ciencias entre 91 sistemas educativos evaluados. En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos de 15 años no alcanzó el nivel mínimo; en Lectura y Ciencias, la proporción fue del 59%. El país quedó octavo entre los 13 participantes latinoamericanos en las tres áreas.
Ese deterioro no comenzó con Milei, pero configura el universo juvenil sobre el que el oficialismo pretende construir continuidad política. Jóvenes con alta exposición digital, dificultades de vivienda, inserción laboral frágil y expectativas de movilidad social cada vez más complejas fueron precisamente quienes encontraron en 2023 mayor atractivo en un discurso que prometía destruir privilegios, bajar impuestos y romper con décadas de estancamiento.
La respuesta partidaria está siendo cada vez más visible. En la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja impulsó una estructura específica para juventudes y en julio se lanzó un Programa de Formación para Jóvenes Liberales, integrado por once encuentros destinados a profesionalizar militantes y capacitarlos en comunicación, organización territorial y acción política.
Un mes antes, La Libertad Avanza bonaerense había presentado un proyecto para reducir de 25 a 18 años la edad mínima requerida para ser concejal. La iniciativa busca abrir lugares institucionales a dirigentes jóvenes y ampliar la presencia libertaria en los 135 municipios bonaerenses, aunque su implementación requiere modificar normas de rango constitucional provincial.
La lógica es clara: convertir la identificación digital con Milei en organización partidaria permanente. El oficialismo aprendió que el dominio de X, TikTok, Instagram y otras plataformas fue decisivo para irrumpir electoralmente, pero también que una estructura basada únicamente en algoritmos puede evaporarse con la misma velocidad con la que se construyó.
Por eso la nueva etapa incluye territorio.
La conducción política de Karina Milei y los Menem trabaja en la expansión orgánica del partido, mientras sectores ligados a Santiago Caputo continúan concentrando buena parte de la estrategia digital y de construcción narrativa. Las disputas internas entre ambas vertientes no alteran el objetivo común: evitar que el electorado joven vuelva hacia estructuras tradicionales o se refugie en la abstención.
En ese esquema aparece también la renovada centralidad de Malvinas.
La Casa Rosada considera que el reclamo de soberanía puede tener una recepción especialmente potente entre generaciones que no vivieron directamente la guerra de 1982 y que observan el tema más desde la identidad nacional, la geopolítica, los recursos naturales y la confrontación con intereses extranjeros que desde el trauma histórico del conflicto armado.
Milei endureció recientemente su posición, anunció sanciones contra empresas involucradas en la explotación petrolera del archipiélago y colocó la cuestión en el centro de la agenda presidencial. Una encuesta reciente de Management & Fit mostró, sin embargo, que 61,1% de los consultados interpretó ese giro como motivado por conveniencia política, señal de que la estrategia también contiene riesgos si es percibida como instrumental.
La batalla juvenil convive además con otro problema eminentemente electoral: el Gobierno no consigue reunir los votos necesarios para eliminar las PASO.
La reforma requiere mayoría absoluta en ambas cámaras, es decir 129 diputados y 37 senadores. En la Cámara alta, la resistencia de sectores del PRO, la UCR y bloques provinciales dejó el proyecto empantanado. La propia Patricia Bullrich reconoció públicamente que el oficialismo todavía no tiene los votos y que, por ahora, la eliminación de las primarias deberá permanecer encapsulada dentro de una reforma más amplia.
Karina Milei convirtió la eliminación de las PASO en una prioridad estratégica porque considera que el sistema puede servir para ordenar y fortalecer a la oposición. Como alternativa, el oficialismo acepta discutir una suspensión para 2027, pero tampoco tiene garantizada esa mayoría.
La contradicción es evidente. Mientras La Libertad Avanza intenta institucionalizar un movimiento que nació precisamente contra las estructuras tradicionales, necesita construir cuadros, juventudes, formación política, candidatos locales y mecanismos electorales que le permitan sostener el poder más allá del magnetismo personal del Presidente.
En 2023 alcanzó con Milei, una cámara, un celular y un mensaje disruptivo. Hacia 2027, el problema es diferente.
Los jóvenes ya conocen al Presidente, conocen su programa y atravesaron varios años de ajuste y reformas. La disputa ya no será solamente contra “la casta” o contra el pasado, sino contra una pregunta mucho más concreta: si aquella revolución política que prometía transformar sus vidas comenzó efectivamente a ofrecerles una vivienda posible, mejores ingresos, educación competitiva y una perspectiva de futuro antes de que aparezca una nueva opción capaz de apropiarse de su frustración.
Fuentes consultadas: Cámara Nacional Electoral; Universidad Torcuato Di Tella; UADE; Banco Central de la República Argentina; Argentinos por la Educación; OCDE; Infobae; antecedentes partidarios y legislativos de La Libertad Avanza.
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