El Gobierno prepara una inversión superior a $300.000 millones para acelerar la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra estratégica que deberá quedar reflejada en el Presupuesto 2027 y cuya finalización se proyecta para 2029. Defensa asegura que se financiará con recursos propios del Estado y sin crédito externo. El proyecto busca reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, sostener la actividad antártica y convertir a Ushuaia en un polo logístico capaz de competir con otros puertos australes.
Ushuaia – 12 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- El Gobierno de Javier Milei resolvió acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia y prevé destinar más de $300.000 millones a una infraestructura que pasó a ocupar un lugar central en la estrategia argentina sobre Malvinas, Atlántico Sur y Antártida. Ésto refleja un giro de 180 grados, dado que al llegar al gobierno, le quito el presupuesto asignado.
El monto deberá quedar precisado en el Presupuesto 2027, que el Poder Ejecutivo remitirá al Congreso, y se sumará a los fondos que ya fueron reasignados este mes para reactivar tanto la base fueguina como la Base Conjunta Antártica Petrel. El Decreto 867/2026 destinó más de $200.000 millones a esos proyectos y el Gobierno presentó esa decisión como una demostración de que la expansión de capacidades militares puede realizarse sin abandonar el equilibrio fiscal.
La decisión política fue explicitada por el ministro de Defensa, Carlos Presti, durante una visita a Ushuaia junto con el canciller Pablo Quirno. Ambos recorrieron el predio, analizaron el estado de la obra y mantuvieron una reunión con el gobernador fueguino, Gustavo Melella, quien manifestó disposición para colaborar con la iniciativa.
Presti aseguró que la financiación saldrá de recursos nacionales y descartó recurrir, al menos en esta etapa, a crédito externo. “El Gobierno, a través del Presidente, ha determinado que, manteniendo el equilibrio fiscal, los recursos están”, sostuvo. La aclaración no es menor porque en años anteriores la Base Naval Integrada había sido asociada a distintos esquemas de financiamiento internacional y, en 2020, el Presupuesto incluso había contemplado autorización para un crédito externo de US$227 millones destinado al polo logístico antártico y a la base naval de Ushuaia.
La administración Milei pretende ahora cambiar esa lógica y avanzar con recursos propios. Quirno fue igualmente explícito: “Es una base argentina con sus propios recursos”. El canciller aclaró que eventualmente otros países podrían utilizarla para apoyo logístico hacia la Antártida, pero remarcó que su concepción, financiamiento y conducción serán argentinos.
Ese punto adquiere particular importancia porque durante los últimos meses habían circulado versiones sobre posibles esquemas de cooperación con Estados Unidos. En julio, incluso, fuentes oficiales reconocían que se buscaba algún mecanismo de apoyo para acelerar la base, aunque las negociaciones no estaban avanzadas. La decisión anunciada ahora supone, al menos formalmente, que la infraestructura básica no quedará condicionada a financiamiento extranjero.
La obra tiene un avance todavía limitado. Según información difundida durante la recorrida oficial, el proyecto ronda actualmente el 9% de ejecución, después de años de anuncios, estudios preliminares, movimientos de suelo y construcción de instalaciones auxiliares.
La historia del proyecto explica parte de esa demora. La Base Naval Integrada fue impulsada durante la administración de Alberto Fernández y el entonces ministro de Defensa Jorge Taiana, cuando comenzaron los estudios de suelo, extensión de servicios, preparación del predio y montaje de dos naves industriales construidas por Tandanor. En aquella etapa se proyectaba completar la obra alrededor de 2027, con un costo estimado que posteriormente quedó desactualizado por inflación y por modificaciones en la escala del proyecto.
Milei decidió reactivar esa estructura con un objetivo geopolítico más amplio. La base no será solamente un asentamiento de la Armada. El concepto es concentrar capacidades navales, apoyo logístico, mantenimiento, servicios antárticos y presencia permanente en el extremo austral, articulando además con Petrel y con el futuro polo logístico antártico.
El propio Gobierno sostuvo que Ushuaia debe transformarse en una plataforma capaz de abastecer las bases argentinas y ofrecer servicios a terceros países que operan en la Antártida. Documentos oficiales de Defensa vienen señalando desde hace años que la ubicación fueguina posee ventajas geográficas frente a alternativas como Punta Arenas, Malvinas, Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica por su menor distancia hacia el continente blanco.
La obra también adquirió una nueva dimensión después del endurecimiento de la política argentina sobre Malvinas. Milei anunció sanciones y acciones judiciales contra empresas que participan de proyectos hidrocarburíferos en las islas sin autorización argentina y ordenó al ministro de Economía, Luis Caputo, priorizar en el Presupuesto 2027 tanto la Base Naval Integrada como otros proyectos vinculados con seguridad nacional y soberanía.
El mensaje es político además de militar. Durante décadas, Argentina sostuvo su reclamo de soberanía en foros internacionales mientras mantuvo capacidades limitadas en el Atlántico Sur. La nueva estrategia busca acompañar la diplomacia con infraestructura concreta, vigilancia marítima, logística, presencia antártica y capacidad de apoyo naval.
La inversión superior a $300.000 millones no resolverá por sí sola el déficit de capacidades acumulado durante décadas, pero marca una diferencia respecto de etapas anteriores: por primera vez en años, el proyecto tiene una instrucción presidencial explícita, una reasignación presupuestaria inmediata y una fecha objetivo de finalización fijada para 2029.
Si ese cronograma se cumple, Ushuaia dejará de ser solamente la ciudad argentina más próxima a la Antártida para convertirse en una pieza militar y logística de escala regional. Y en un escenario donde Malvinas volvió al centro de la política exterior, la disputa por recursos naturales se intensifica y las grandes potencias miran cada vez con mayor interés el Atlántico Sur y el continente blanco, la base aparece menos como una obra portuaria y más como una señal de que Argentina pretende recuperar presencia efectiva sobre un espacio estratégico que durante demasiado tiempo defendió principalmente con declaraciones.
Fuentes consultadas: Presidencia de la Nación; Ministerio de Defensa; Cancillería Argentina; Presupuesto Nacional; TN; Infobae; antecedentes oficiales sobre la Base Naval Integrada de Ushuaia y la Base Conjunta Antártica Petrel.
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