Nueva york-11 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA- Manuel Adorni salió este miércoles a responder a la controversia generada por la presencia de su esposa en la comitiva oficial que acompañó al presidente Javier Milei a Nueva York, y aseguró que no hubo utilización irregular de fondos estatales ni privilegios indebidos. El jefe de Gabinete sostuvo que su pareja pagó originalmente su pasaje y que, a raíz de un cambio de agenda de Presidencia, fue invitada a subir al avión oficial para poder compartir parte del viaje.
La explicación de Adorni llegó luego de que sectores de la oposición cuestionaran que familiares de funcionarios se sumen a una delegación oficial en el marco de una gira financiada con recursos públicos. En declaraciones televisivas, el funcionario defendió su decisión con un tono personal y directo. “Es mi mujer, es mi compañera de vida”, argumentó, al tiempo que insistió en que ni el traslado, ni la estadía, ni los gastos cotidianos de ambos significaron una erogación para el Estado.
Según detalló, su esposa había abonado un pasaje por 5.345 dólares con fecha del 26 de febrero, pero la modificación posterior de la agenda presidencial derivó en una situación en la que, de no mediar la invitación para viajar junto a él, ambos prácticamente no se habrían encontrado durante la estadía. En ese contexto, Adorni sostuvo que la decisión obedeció a una cuestión personal y logística, y remarcó que tanto los viáticos de comida como los traslados internos fueron afrontados con dinero propio.
El episodio cobró fuerte visibilidad pública después de que circularan imágenes de la visita de la comitiva presidencial a la tumba del Rebbe de Lubavitch, Mendel Schneerson, en Queens, un lugar al que Milei suele peregrinar en sus viajes a Nueva York. En esas fotografías apareció junto a Adorni su esposa, Bettina Angeletti, quien no ocupa ningún cargo dentro de la administración pública. La difusión de esas imágenes disparó cuestionamientos en redes sociales y luego reclamos políticos más formales.
Fuentes oficiales confirmaron que Angeletti integró la delegación que viajó en el ARG-01, el avión presidencial. Desde el entorno del jefe de Gabinete explicaron que la coincidencia en el viaje también estuvo relacionada con una actividad profesional propia de ella, ya que, según se indicó, la esposa del funcionario —que trabaja como coach ontológica— tenía previsto asistir a un congreso vinculado con su especialidad en cercanías del lugar donde se desarrollaba la agenda oficial.
La gira presidencial a Nueva York tuvo además una característica particular: fue más numerosa que otras visitas del mandatario al exterior. El motivo fue la llamada Semana Argentina, una serie de actividades con las que el Gobierno buscó mostrar ante empresarios, gobernadores e inversores internacionales el potencial económico del país y distintos activos estratégicos argentinos. En ese marco, la presencia de acompañantes no pasó inadvertida y terminó abriendo un debate sobre los límites entre la actividad oficial y la esfera privada de los funcionarios.
La reacción opositora no tardó en llegar. El diputado socialista Esteban Paulón anunció la presentación de un pedido de informes para esclarecer quién abonó el viaje, cuál fue el rol concreto de la esposa del jefe de Gabinete dentro de la delegación y si existieron eventuales incompatibilidades o conflictos de intereses. El planteo busca determinar si la incorporación de familiares a una misión oficial puede justificarse administrativamente o si representa un uso impropio de recursos del Estado.
La polémica, además, no se limitó al caso de Adorni. También trascendió que otra cónyuge formó parte de la visita al Ohel: la esposa del canciller Pablo Quirno, Josefina. Desde Cancillería aclararon que en ese caso ella ya se encontraba desde hacía una semana en los Estados Unidos, por lo que su presencia respondió, según esa versión, a una coincidencia previa y no a una incorporación especial a la comitiva.
El episodio vuelve a colocar bajo la lupa el delicado equilibrio entre la austeridad que pregona el Gobierno y las decisiones concretas que rodean los viajes oficiales. Adorni eligió una defensa frontal, apoyada en el argumento de que no hubo costo para el erario público y de que su esposa solo lo acompañó en circunstancias excepcionales. Sin embargo, el debate político ya quedó instalado y promete seguir creciendo mientras la oposición exige precisiones y la sociedad observa con atención cualquier señal que contradiga el discurso oficial sobre el uso responsable de los recursos del Estado.




