Buenos Aires, 5 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La investigación judicial sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ingresó en una fase crítica tras la declaración del contratista Matías Tabar, quien bajo juramento detalló una operatoria de pagos en efectivo, en dólares y sin ningún respaldo fiscal por un total de US$ 245.929 en la remodelación de una propiedad en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz.
El testimonio no solo refuerza las sospechas por presunto enriquecimiento ilícito, sino que introduce un elemento aún más delicado: el uso sistemático de dinero en negro. En tribunales ya se evalúa que, a las acusaciones existentes, podría sumarse una causa por evasión fiscal, dado que los pagos habrían sido realizados fuera de cualquier circuito formal, sin facturación ni registro contable.
Una obra de lujo pagada en efectivo
De acuerdo a la documentación aportada por el propio Tabar, la remodelación comenzó con un presupuesto inicial cercano a los US$ 95.000, pero con el correr de los meses se incorporaron múltiples extras que llevaron el costo final a casi US$ 246.000.
La lista de trabajos revela una transformación integral de la propiedad:
- Remodelación de entrada, galería y garaje
- Cambio de pisos por porcelanato
- Revestimientos exteriores tipo tarquini
- Reforma completa de cocina con isla y mesadas
- Carpintería a medida en múltiples ambientes
- Instalación de luminarias, aires acondicionados y detalles de terminación
Pero los aspectos más llamativos están vinculados al nivel de lujo incorporado:
- Pileta climatizada con bomba de calor
- Cascada ornamental en el jardín (unos US$ 3.500)
- Revestimiento en piedra y mármol travertino
- Espacio tipo jacuzzi con accesorios específicos
- Parrilla de alta gama y equipamiento exterior
La obra incluyó además numerosos pedidos de carpintería por cifras que superan los US$ 40.000 en total, destinados a muebles de living, comedor, baños, dormitorios y racks de televisión.

El dato clave: dólares en negro
El eje de la investigación no es solo el monto, sino la modalidad. Según declaró Tabar, todos los pagos fueron realizados en efectivo, en dólares y sin emisión de facturas ni recibos. El propio contratista detalló entregas sucesivas:
- Adelantos de US$ 35.000 y US$ 20.000
- Pagos intermedios de US$ 30.000, US$ 100.000, US$ 30.000 y US$ 50.000
- Un saldo final cercano a US$ 20.929, también abonado en efectivo
El esquema, siempre según la declaración judicial, se repetía con una lógica simple: Adorni entregaba dólares en mano y Tabar se encargaba de pagar a proveedores y subcontratistas, sin registrar las operaciones en el sistema fiscal.
Este mecanismo coloca en el centro de la escena lo que en ámbitos judiciales ya se denomina “los dólares negros de Adorni”, un punto que podría ser determinante para el futuro de la causa.
Sin contratos, sin registros y sin trazabilidad
Otro elemento que agrava la situación es la informalidad total de la operación. No hubo contrato firmado, no se emitieron comprobantes y gran parte de los proveedores tampoco facturaron los trabajos realizados.
La planilla presentada en la Justicia —un archivo de Excel con el detalle completo de gastos— muestra entregas de dinero en cifras redondas y un manejo financiero al margen de cualquier control impositivo.
Para los investigadores, este punto es clave: no solo se trata de determinar si el funcionario puede justificar el origen de los fondos, sino también si hubo una maniobra deliberada para ocultarlos.
El antecedente de TNA y la doble residencia
En este contexto, cobra relevancia la primicia de Total News Agency (TNA), que reveló que Adorni poseía la casa de Indio Cuá y que, mientras se desarrollaban las obras, alquilaba otra vivienda dentro del mismo country.
Ese dato, que en su momento generó interrogantes por el nivel de gasto, hoy se integra como una pieza central para reconstruir el esquema patrimonial del funcionario.
La causa podría ampliarse
El expediente, que lleva adelante el fiscal federal Gerardo Pollicita, ya no se limita a analizar el crecimiento patrimonial. La utilización de grandes sumas en efectivo, sin respaldo documental, abre la puerta a una investigación paralela por evasión fiscal.
En términos concretos, la Justicia deberá responder varias preguntas:
- ¿De dónde provinieron los dólares utilizados?
- ¿Fueron declarados ante los organismos correspondientes?
- ¿Se omitió deliberadamente su registración para evitar controles?
Hasta ahora, Adorni sostiene que su patrimonio está declarado conforme a la Ley de Ética Pública y que todos sus gastos fueron afrontados con fondos propios. Sin embargo, la evidencia aportada en el expediente complica esa defensa.
Un caso con impacto político
La situación golpea directamente sobre uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei, en momentos donde el Gobierno busca sostener un discurso de austeridad y transparencia.
El volumen de dinero involucrado, la velocidad de las operaciones y, especialmente, la utilización de efectivo en dólares sin registros, colocan a Adorni en una posición cada vez más delicada.
La causa continuará con nuevas medidas de prueba, cruces de información y posibles ampliaciones. Pero un dato ya aparece como central: si se confirma que hubo pagos millonarios en negro, el expediente podría escalar rápidamente y sumar una nueva imputación por evasión fiscal, con consecuencias judiciales y políticas de alto impacto.





