Teherán, 9 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El régimen de Irán confirmó que analiza una propuesta de Estados Unidos para reducir la tensión militar en el estrecho de Ormuz, aunque advirtió que los recientes ataques norteamericanos contra embarcaciones e instalaciones iraníes “no pueden ser ignorados”, en una señal de que la vía diplomática sigue abierta, pero al borde del colapso.
El asesor del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Ali Safari, aseguró que Teherán está “revisando” la oferta enviada por Washington a través de distintos canales, pero aclaró que persiste una profunda desconfianza hacia las intenciones estadounidenses luego de los últimos enfrentamientos en la zona.
La advertencia iraní llega después de una serie de choques militares en el estrecho. Según reportes internacionales, la Armada de Estados Unidos destruyó o inutilizó embarcaciones iraníes que intentaban interferir con operaciones navales destinadas a reabrir la navegación comercial en Ormuz. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) también informó que interceptó misiles, drones y ataques de lanchas rápidas iraníes contra buques estadounidenses.
En paralelo, medios iraníes denunciaron que Estados Unidos atacó al menos dos barcos en el estrecho, incluido un petrolero que navegaba desde aguas cercanas a Jask rumbo a Ormuz, y otro buque próximo al puerto emiratí de Fujairah. Teherán afirmó que respondió con fuego contra “buques enemigos”, mientras Washington sostuvo que sus fuerzas actuaron ante hostilidades no provocadas.
La tensión se da en torno a uno de los puntos más sensibles del comercio mundial. Por el estrecho de Ormuz circula una parte decisiva del petróleo global, y cualquier interrupción afecta de inmediato los precios de la energía, el transporte marítimo y la inflación internacional.
Safari sostuvo que Irán busca poner fin al conflicto y restablecer el tráfico marítimo normal, pero remarcó que Estados Unidos “no puede volver a usar el estrecho de Ormuz para atacar a Irán y a los países de la región”. También vinculó cualquier acuerdo a una desescalada más amplia que incluya otros frentes, especialmente el Líbano, donde Hezbolá mantiene abierta la presión contra Israel.
La propuesta estadounidense, según reportes diplomáticos, buscaría reabrir el estrecho, contener el programa nuclear iraní y construir una base mínima de negociación con mediación regional, incluida la intervención de Pakistán, Qatar y otros actores. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Washington espera una respuesta rápida y seria de Teherán.
Pero el margen se achica. La guerra ya provocó ataques iraníes contra aliados de Estados Unidos, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, y obligó a potencias europeas como Reino Unido y Francia a mover buques de guerra hacia la región para una eventual misión de seguridad marítima.
En los hechos, Irán intenta negociar sin aparecer debilitado, mientras Estados Unidos busca mostrar control militar sin quedar atrapado en una guerra prolongada. El problema es que cada ataque, cada barco detenido y cada misil lanzado reduce el espacio para una salida diplomática.
La oferta está sobre la mesa. Teherán la estudia. Pero la advertencia iraní deja en claro que, si no hay garantías sobre el uso militar del estrecho, Ormuz seguirá siendo el centro de una crisis capaz de sacudir a todo el sistema energético mundial.





