San Isidro – 9 julio 2026 – Total News Agency – TNA – Vecinos de Villa Adelina convocaron para este jueves a una movilización en defensa del Parque Público del Golf, un predio de alto valor ambiental, social e histórico ubicado en el partido bonaerense de San Isidro, ante lo que denuncian como un escenario de “abandono y demolición” y la posible existencia de un plan de intervención no informado públicamente.
La convocatoria fue difundida bajo la consigna “Todos por el Parque del Golf de Villa Adelina. Defendemos lo nuestro” y tiene como punto de encuentro la entrada de Drago, a las 11.30, según la comunicación vecinal publicada en redes sociales. Los organizadores llaman a rechazar el deterioro del espacio y advierten que el predio, definido como paisaje protegido, “es de la gente”.
El reclamo se apoya en una preocupación concreta: los vecinos sostienen que existiría un plan municipal o administrativo sobre el parque que no fue debidamente informado a la comunidad. “Sabemos que tienen un plan, que justamente no es para cuidar el parque. Un plan que nadie conoce, que no se informa”, señalaron en el texto de la convocatoria. También afirmaron que ya realizaron una denuncia formal por mesa de entrada y ante concejales, además de solicitar audiencia con el intendente y con el área de Ambiente y Espacios Públicos.
El conflicto se produce alrededor de un predio que desde hace años concentra disputas urbanísticas, ambientales y políticas. El antiguo Golf de Villa Adelina fue reconocido por la legislación bonaerense como un espacio de gran valor “social, cultural, histórico, paisajístico y sobre todo natural”. Los fundamentos de la Ley 15.190 describen al lugar como un área de alrededor de 21 hectáreas, con espacio verde, sectores recreativos, árboles y arbustales.
La historia del predio explica la sensibilidad del reclamo. Durante décadas funcionó bajo la órbita del Estado nacional y de la Armada Argentina. En 2019, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) formalizó el traspaso del Golf de Villa Adelina al municipio de San Isidro para transformarlo en parque público. En aquel momento, el Gobierno nacional informó que el espacio debía permanecer como un predio “100% verde y público” destinado al esparcimiento de la ciudadanía.
Ese compromiso fue el resultado de años de presión vecinal. La propia documentación legislativa recuerda que, desde fines de los años noventa, vecinos y organizaciones barriales rechazaron intentos de venta, cambios de zonificación o proyectos inmobiliarios sobre el terreno. En los fundamentos de la ley provincial se menciona que la comunidad reclamó mantener el predio como parque público “100% verde y público”, sin emprendimientos de nueva construcción que lo degraden o modifiquen.
El parque también fue declarado Paisaje Protegido Municipal por unanimidad en el Concejo Deliberante de San Isidro, en una ordenanza que se sumó a la protección provincial. Según publicó Que Pasa Web, esa declaración buscó conservar el patrimonio natural y cultural del espacio, considerado uno de los pulmones verdes más importantes del conurbano norte.
La misma publicación recordó que el predio cuenta con más de 1.000 árboles de unas 60 especies distintas y que fue abierto al público el 2 de diciembre de 2019, luego de un convenio entre el entonces intendente Gustavo Posse y el actual jefe comunal Ramón Lanús, quien en ese momento estaba al frente de la AABE.
En 2023 comenzaron obras de puesta en valor del parque bajo la administración anterior. El proyecto, atribuido al estudio Thays, incluía caminos internos, baños públicos, un bosque de ombúes, un canil y el reacondicionamiento de un edificio en desuso para instalar la Casa de la Cultura de Villa Adelina. Entonces, funcionarios municipales aseguraban que las obras serían por etapas, que los vecinos no perderían el uso del parque y que la intervención con hormigón sería “prácticamente nula”.
El reclamo actual de los vecinos apunta precisamente a que cualquier nueva intervención respete esos compromisos y sea debatida públicamente. “Sin participación ciudadana no hay democracia, sólo feudalismo”, expresaron en la convocatoria, en una frase que sintetiza el tono político del planteo.
La preocupación vecinal no se limita al mantenimiento cotidiano. El parque está ubicado en una zona de alto valor inmobiliario, próxima a Panamericana, Fondo de la Legua, Luis María Drago y José María Moreno, lo que históricamente alimentó temores sobre posibles cambios de uso, reducción del espacio verde o habilitación de obras incompatibles con su carácter protegido. En los fundamentos de la ley provincial se advierte que la modificación del Código de Ordenamiento Urbano puede abrir la puerta a futuras construcciones en zonas de alto valor de tierra.
Además del valor recreativo, el predio cumple una función ambiental clave. La ley provincial destaca su importancia para la absorción de aguas de lluvia y recuerda antecedentes de inundaciones y anegamientos en la zona. También menciona la presencia de especies autóctonas, arboleda histórica y un ecosistema propio asociado al espejo de agua.
Por eso, los vecinos exigen información oficial, participación ciudadana y garantías de preservación. La presentación por mesa de entrada y ante concejales busca forzar una respuesta institucional del municipio de San Isidro, encabezado por Ramón Lanús, y del área ambiental correspondiente. Hasta el momento, según la información aportada por los organizadores de la convocatoria, el reclamo se concentra en tres puntos: frenar cualquier demolición, terminar con el abandono y conocer el plan real para el parque.
El conflicto vuelve a poner en discusión un tema sensible para el conurbano norte: la defensa de los espacios verdes frente a la presión urbana. En Villa Adelina, la historia del Golf muestra que cada avance en la protección del predio fue precedido por movilización vecinal. La convocatoria de este jueves busca recuperar ese mismo espíritu y advertir al poder político local que el parque no es un terreno disponible para decisiones cerradas, sino un bien público protegido por normas, memoria barrial y participación comunitaria.





