Teherán, 29 de abril-Total News Agency-TNA- La moneda de Irán cayó este miércoles a un nuevo mínimo histórico frente al dólar, en medio de una economía golpeada por la guerra, las sanciones, el bloqueo marítimo y una inflación que ya deteriora con fuerza el poder adquisitivo de la población.
El rial iraní llegó a cotizar cerca de 1.800.000 unidades por dólar en el mercado libre, su nivel más bajo registrado, mientras el tipo de cambio oficial del Banco Central de Irán se ubicó en torno a 1.248.766 riales por dólar. La brecha refleja la falta de confianza en la moneda local y la búsqueda desesperada de dólares y euros por parte de empresas, ahorristas y comerciantes.
La agencia ISNA atribuyó el desplome a un fuerte aumento de la demanda de divisas, en un contexto de tregua frágil con Estados Unidos e Israel, pero sin una normalización real del comercio ni del flujo de exportaciones. La caída del rial fue abrupta: perdió alrededor de 15% en apenas dos jornadas, una señal de tensión financiera extrema.
El deterioro cambiario amenaza con acelerar aún más la inflación. Según reportes internacionales, la suba general de precios ya se mueve en niveles extremadamente elevados, con especial impacto en alimentos, medicamentos y bienes importados. En el rubro alimentos, las estimaciones ubican el aumento interanual cerca del 100%, una presión directa sobre millones de familias iraníes.
La situación económica del régimen de Teherán se agravó por la interrupción de exportaciones, los daños sobre infraestructura estratégica y las restricciones al comercio exterior. El bloqueo naval impulsado por Estados Unidos durante la tregua redujo el ingreso de divisas, especialmente por petróleo, mientras la guerra afectó la actividad industrial y obligó al régimen a priorizar bienes esenciales.
El escenario deja al descubierto una debilidad estructural: Irán utiliza el conflicto regional, sus milicias aliadas y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz como herramientas de presión, pero al mismo tiempo su propia economía queda atrapada por la falta de dólares, el aislamiento financiero y el malestar social interno.
La caída del rial también tiene lectura política. Cada salto del dólar encarece importaciones, alimentos y productos básicos, y erosiona la legitimidad de un régimen que destina recursos a su aparato militar y a su expansión regional mientras la población enfrenta inflación, desempleo y pérdida de ingresos reales.
Para Estados Unidos e Israel, la crisis cambiaria confirma que la presión económica sobre Teherán está golpeando uno de los puntos más sensibles del régimen: su capacidad para financiarse, sostener el orden interno y mantener su red de influencia regional. Para los iraníes comunes, en cambio, el derrumbe de la moneda se traduce en una vida diaria cada vez más cara e incierta.




