Buenos Aires – 2 julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El presidente Javier Milei decidió abrir un nuevo frente legislativo contra una de las piezas centrales del andamiaje económico heredado del kirchnerismo: la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El objetivo político y económico es claro: reducir al mínimo la posibilidad de que la autoridad monetaria vuelva a financiar al Tesoro Nacional mediante emisión y devolverle al organismo una función concentrada en la defensa del valor de la moneda.
El anuncio fue realizado durante una reunión encabezada por Milei en la Casa Rosada con diputados y senadores de La Libertad Avanza, donde el mandatario repasó los proyectos que pretende impulsar en el Congreso durante el segundo semestre. Según fuentes oficiales citadas por distintos medios, el Gobierno trabaja la iniciativa junto a los equipos del Ministerio de Economía y del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, con la intención de avanzar en una reforma que revierta buena parte de los cambios introducidos en 2012, durante el gobierno de Cristina Kirchner, cuando Mercedes Marcó del Pont presidía el BCRA.
Para Milei, aquella modificación no fue un detalle técnico sino una de las causas estructurales del deterioro monetario argentino. En su reciente exposición ante la Fundación Faro, el Presidente cuestionó con dureza la reforma impulsada por Marcó del Pont y sostuvo que la actual redacción permite emitir “por cualquier motivo”. En ese contexto lanzó una frase que ahora funciona como argumento político central del proyecto: “Así estábamos, nos dejaron plantada una híper”. La acusación apunta a la lógica de mandato múltiple que, según el oficialismo, convirtió al Banco Central en una herramienta disponible para asistir al gasto público y diluir el costo fiscal mediante inflación.
La Carta Orgánica vigente establece en su artículo 3 que el BCRA tiene por finalidad promover, “en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional”, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Ese artículo fue sustituido por la Ley 26.739, publicada en el Boletín Oficial el 28 de marzo de 2012, y es uno de los puntos que el oficialismo considera más problemáticos, porque reemplazó una misión más acotada por una serie de objetivos amplios y políticamente interpretables.
El otro punto sensible es el artículo 20, que habilita los llamados adelantos transitorios al Gobierno nacional. La norma permite al Banco Central adelantar fondos hasta el equivalente al 12% de la base monetaria, más un 10% de los recursos en efectivo obtenidos por el Gobierno en los últimos doce meses. Además, bajo determinadas circunstancias excepcionales, contempla un tramo adicional equivalente a otro 10% de esos recursos. Para el equipo económico, ese mecanismo abrió una puerta institucional para que el rojo fiscal se cubriera con expansión monetaria.
La intención oficial sería regresar al espíritu de una Carta Orgánica donde la misión fundamental del BCRA vuelva a estar asociada a la preservación del valor de la moneda. En la mirada de Milei, la multiplicación de objetivos volvió difusa la responsabilidad del organismo y permitió justificar políticas de emisión bajo distintas etiquetas: asistencia al crecimiento, crédito productivo, empleo, estabilidad financiera o financiamiento indirecto del Estado.
El Presidente ya había prometido durante la campaña avanzar hacia el cierre definitivo del Banco Central, pero la estrategia actual parece orientada primero a blindar legalmente el programa de equilibrio fiscal y restricción monetaria. En los hechos, antes que “dinamitar” la entidad, el Gobierno busca reescribir sus reglas de funcionamiento para impedir que futuros gobiernos utilicen al BCRA como caja auxiliar del Tesoro.
La discusión también tiene una lectura política. El oficialismo pretende instalar el debate en el Senado, donde la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, tendrá un rol clave en la búsqueda de votos. La reforma se suma a otros proyectos de la agenda oficial, entre ellos la reforma política, los cambios vinculados al régimen de Zona Fría y modificaciones al proyecto de Inocencia Fiscal. En la reunión de Casa Rosada participaron, además, Karina Milei, Diego Santilli, Martín Menem, Adrián Ravier, Ignacio Devitt, Fabián Fernández, Eduardo Menem y referentes parlamentarios del espacio libertario.
La reforma de la Carta Orgánica promete abrir una fuerte pulseada con la oposición. Para el kirchnerismo, la modificación de 2012 amplió el margen de intervención del Banco Central para promover crédito, empleo y desarrollo. Para Milei, en cambio, aquella arquitectura dejó instalada la semilla de la desconfianza monetaria, habilitó la emisión discrecional y terminó agravando el proceso inflacionario que el actual Gobierno dice haber recibido como una hiperinflación latente.
En ese marco, el debate que se viene no será solamente jurídico. Será una discusión de fondo sobre quién debe controlar la moneda, hasta dónde puede llegar la política monetaria y si la Argentina está dispuesta a quitarle al poder político una de sus herramientas más utilizadas durante las últimas décadas: financiar el gasto público con pesos emitidos desde el Banco Central.





