Madrid – 17 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – La autoproclamada República de Annobón conmemoró en Madrid el cuarto aniversario de su declaración unilateral de independencia con un acto atravesado por la memoria histórica, la reivindicación de su identidad cultural y una severa denuncia contra el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, al que responsabiliza por décadas de aislamiento, detenciones arbitrarias, torturas, degradación ambiental y persecución de la población isleña.
La ceremonia reunió a integrantes del denominado gobierno annobonés en el exilio, representantes de organizaciones internacionales, miembros de la diáspora y simpatizantes del reclamo de autodeterminación. La jornada recordó además los cincuenta años de la expedición de Kindjadja, protagonizada en 1976 por ocho hombres que abandonaron la isla en un cayuco para intentar alertar al mundo sobre la situación humanitaria que atravesaba el territorio.

Annobón declaró unilateralmente su independencia de Guinea Ecuatorial el 8 de julio de 2022, después de que sus dirigentes afirmaran haber reclamado sin respuesta un régimen de autonomía. La proclamación no obtuvo reconocimiento internacional y el gobierno de Malabo considera a la isla una parte inalienable de su territorio. Desde 2024, la representación annobonesa integra la Organización de Naciones y Pueblos No Representados –UNPO–, que reúne a comunidades sin representación estatal propia.
La cultura como forma de resistencia
El acto comenzó con un homenaje a los antepasados, el sonido ritual del Lolín, la interpretación del himno annobonés y una presentación de instrumentos tradicionales.
El ministro de Información, Gaudencio Isabel Vilá, conocido también como Gutïn Baê Töngalãn, explicó que los tambores cumplen una función que excede la música: sirven para transmitir mensajes, convocar a la comunidad y mantener una conexión espiritual con la historia de la isla.

“Cada instrumento tiene distintos mensajes”, señaló durante la conmemoración. “Si oyen una música y no aparece ninguno de estos sonidos, es porque no es auténticamente annobonesa”, sostuvo.
La defensa de la lengua fá d’Ambô, de las expresiones religiosas propias y de las formas tradicionales de comunicación apareció como uno de los ejes centrales de una jornada que presentó la cultura como una barrera frente a los intentos de asimilación y desaparición de la identidad isleña.
“Annobón eligió vivir y resistir”
Durante la apertura, Clemente Menejal Pelayo vinculó la independencia proclamada en 2022 con una historia de epidemias, abandono estatal, represión y aislamiento.

“Hoy conmemoramos una fecha que está en nuestra memoria: dignidad, coraje, esperanza y vida”, expresó.
Pelayo recordó las epidemias de cólera, sarampión y polio que afectaron a la población y denunció que Guinea Ecuatorial privó a la isla de asistencia médica, alimentos y servicios básicos.
“Se nos negó la dignidad, la voz y el derecho a existir como pueblo”, afirmó.
“Annobón no murió. Annobón eligió vivir, eligió resistir, eligió luchar y hoy luchamos por existir como pueblo”, agregó.

La historia reciente de la isla respalda parte de esas denuncias. Organizaciones internacionales documentaron arrestos arbitrarios, restricciones a las libertades fundamentales y persecución de manifestantes annoboneses. Amnistía Internacional confirmó que decenas de personas detenidas después de protestas en la isla recibieron posteriormente un indulto presidencial, sin que ello eliminara los cuestionamientos sobre la legalidad de las detenciones.
Kindjadja y una denuncia que lleva medio siglo
La ministra de Asuntos Sociales, Nemesia Cachina Zamora, evocó la expedición de Kindjadja como uno de los símbolos fundacionales de la resistencia annobonesa.
Según relató, ocho hombres salieron de la isla en 1976 en una embarcación precaria para denunciar el aislamiento y pedir ayuda internacional.
Zamora sostuvo que, después de aquella travesía, numerosos hombres annoboneses fueron trasladados de manera forzada a plantaciones de cacao y café, mientras sus familias quedaban desarticuladas y la isla sufría una creciente militarización.
“El barco del cacao no fue sólo un episodio de violencia, fue un crimen. Fue un pueblo entero sometido”, denunció.
La ministra calificó la cuestión de Annobón como “una descolonización pendiente” y sostuvo que la declaración de independencia de 2022 constituyó un acto de supervivencia.
“Hoy el pueblo de Annobón no comparece para pedir permiso, comparece para exigir justicia”, proclamó.
Emergencia, aislamiento y denuncias de un “genocidio lento”
El primer ministro y jefe de Gobierno annobonés, Orlando Cartagena Lagar, describió la situación de la isla como una emergencia permanente y habló de un “genocidio lento”.
“Nuestra lucha es simple: tenemos derecho a vivir y tenemos que poder vivir en nuestra tierra”, expresó.
Cartagena denunció secuestros, apaleamientos, torturas, violencia contra mujeres, pérdidas de embarazos, limitaciones al uso del fá d’Ambô y el traslado de militares y familias desde la zona continental de Guinea Ecuatorial.
También presentó un programa de gobierno basado en una Constitución democrática, educación y salud universales, acceso al agua potable, saneamiento, electrificación permanente, vivienda digna y protección ambiental.
La situación de Annobón adquirió mayor visibilidad internacional después de las protestas de 2024 contra las detonaciones utilizadas en obras de infraestructura atribuidas a una empresa marroquí. Tras esas manifestaciones, el gobierno ecuatoguineano interrumpió el acceso a internet durante aproximadamente un año y encarceló a decenas de habitantes y firmantes de peticiones. La desconexión afectó comunicaciones, operaciones bancarias y servicios sanitarios.
La isla, de origen volcánico y con una población estimada en unos 5.000 habitantes, se encuentra aislada en el Atlántico, a cientos de kilómetros del territorio continental de Guinea Ecuatorial. Pese a su reducido tamaño, posee una identidad étnica, lingüística e histórica diferenciada.
“La indiferencia es complicidad”
Cartagena levantó un remo durante su discurso como símbolo de los hombres que realizaron la expedición de Kindjadja y del reclamo de auxilio sostenido durante medio siglo.
“El mundo no puede permanecer indiferente. Es hora de actuar”, reclamó.
“La indiferencia ya no es neutralidad, es complicidad. Annobón no se rinde, Annobón no se calla y Annobón no se borra”, concluyó.
El dirigente propuso la “rebeldía” como consigna de la conmemoración, aunque aclaró que no se trata de una convocatoria al odio, sino de una reacción frente a la opresión.
“Nuestra rebeldía nace del amor a Annobón, de un pueblo que se niega a desaparecer”, afirmó.
“Frente a la opresión, rebeldía. Frente al miedo, rebeldía. Frente a la injusticia, rebeldía. Frente a la dominación extranjera, rebeldía”, proclamó.
El respaldo de la UNPO y el reclamo a España
La vicepresidenta de la UNPO, Elisenda Paluzie, calificó la causa annobonesa como un reclamo legítimo de autodeterminación y destacó la gravedad de las denuncias presentadas ante organismos de las Naciones Unidas.
La organización informó que expertos internacionales recibieron denuncias sobre deterioro ambiental, discriminación, aislamiento, detenciones arbitrarias y restricciones a las libertades de la población annobonesa.
Paluzie reclamó además al gobierno español de Pedro Sánchez que asuma una responsabilidad activa como antigua potencia colonial.
Annobón pasó de la administración portuguesa a la española en el siglo XVIII y quedó posteriormente integrada en la colonia de Guinea Española. En 1968, el territorio pasó a formar parte del nuevo Estado independiente de Guinea Ecuatorial, junto con la región continental y la isla de Bioko.
Los dirigentes annoboneses sostienen que España condujo una descolonización defectuosa al incorporar a pueblos con identidades y trayectorias diferentes dentro de una misma estructura estatal sin garantizar mecanismos efectivos de autonomía.
El régimen más prolongado de África
Las denuncias se dirigen contra el gobierno de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien tomó el poder mediante un golpe de Estado en 1979 y permanece desde entonces al frente de Guinea Ecuatorial.
Organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y el Departamento de Estado norteamericano documentaron durante años denuncias de torturas, detenciones arbitrarias, corrupción y persecución de opositores bajo su administración.
El gobierno de Malabo rechaza las acusaciones, niega que exista persecución sistemática y atribuye el movimiento independentista a intereses externos y grupos ilegales.
Sin embargo, la militarización de la isla, el corte de internet, las detenciones de manifestantes y la falta de acceso independiente al territorio dificultan la verificación y refuerzan las sospechas sobre la situación real de sus habitantes.
Un reclamo que todavía busca reconocimiento
El presidente y jefe de Estado annobonés, Pa Nando Palas Bahê, cerró la jornada con un llamado a los gobiernos democráticos y a los organismos internacionales.
“La demanda de independencia de Annobón no data solamente de hace cuatro años. Hoy estamos conmemorando cincuenta años de esta lucha”, afirmó.
También aclaró que el reclamo no está dirigido contra el conjunto del pueblo fang, la etnia mayoritaria de Guinea Ecuatorial, sino contra la estructura política que, según los dirigentes annoboneses, somete a la isla.
“Annobón pide el derecho a su autodeterminación y a su descolonización”, sostuvo.
La conmemoración finalizó con música, bailes, expresiones religiosas, una comida comunitaria y la proyección de imágenes históricas.
El mensaje central fue repetido durante toda la jornada: “Somos un pueblo con memoria, somos un pueblo con dignidad y somos un pueblo que ha decidido no desaparecer”.
La independencia proclamada en 2022 continúa sin reconocimiento de ningún Estado miembro de las Naciones Unidas. Pero las denuncias de represión, aislamiento y degradación ambiental ya trascendieron a la diáspora y comenzaron a ingresar en la agenda de organismos internacionales.
Para Annobón, el desafío consiste en transformar una causa sostenida desde el exilio en un proceso político capaz de obtener reconocimiento, protección internacional y garantías concretas para la población que permanece en la isla.





