Guadalajara – 20 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – El incendio forestal iniciado en La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, superó este lunes las 26.000 hectáreas quemadas, alcanzó un perímetro de aproximadamente 120 kilómetros y obligó a evacuar a más de 1.200 personas, convirtiéndose en el mayor fuego registrado en la historia de Castilla-La Mancha.
El frente principal continuaba fuera de control y avanzaba sobre una zona de alto valor ecológico, favorecido por las elevadas temperaturas, la sequedad acumulada, la compleja orografía y ráfagas de viento que alcanzaron entre 40 y 50 kilómetros por hora. En algunos sectores, las llamas progresaban a una velocidad estimada de cuatro kilómetros por hora.
El incendio superó ampliamente al de La Riba de Saelices, que en 2005 destruyó unas 13.000 hectáreas y provocó la muerte de once integrantes del retén forestal de Cogolludo. La coincidencia temporal resulta especialmente dolorosa para la provincia: el viernes se habían cumplido 21 años de aquella tragedia, ocurrida en una región que vuelve a quedar devastada por el fuego.
Hasta el mediodía del lunes, las autoridades contabilizaban 32 núcleos de población evacuados y varias localidades sometidas a confinamiento preventivo. Entre los últimos pueblos desalojados figuraban Huerce, Valdepinillos, Albendiego y Somolinos, mientras otros municipios permanecían prácticamente vacíos, convertidos en pueblos fantasma rodeados de humo, cenizas y montes calcinados.
La mayoría de los desplazados fue alojada en viviendas de familiares o segundas residencias. Otros quedaron bajo asistencia de Cruz Roja en el polideportivo de Humanes, mientras se habilitó un segundo espacio con 120 camas en el Instituto Brianda de Mendoza, en la ciudad de Guadalajara. Las autoridades también preparaban instalaciones adicionales ante la posibilidad de nuevas evacuaciones.
El presidente regional, Emiliano García-Page, admitió que todavía no era posible establecer un límite definitivo para la superficie afectada y reconoció que el incendio seguiría avanzando. “Se nos van a ir por encima de las 26.000 hectáreas y sin que podamos ponerle un coto final”, afirmó tras encabezar una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada —CECOPI—.
El Gobierno de Castilla-La Mancha aseguró que la prioridad continúa siendo proteger las vidas humanas y evitar que las llamas ingresen en los núcleos urbanos. Hasta el momento no se registraron víctimas mortales ni viviendas destruidas de manera generalizada, aunque un hotel rural y algunas construcciones aisladas resultaron afectadas.
Un despliegue aéreo y terrestre sin precedentes
Más de 360 efectivos trabajaban en distintos frentes, con la participación de la Unidad Militar de Emergencias —UME—, bomberos forestales de Castilla-La Mancha, dotaciones urbanas, personal del Ministerio para la Transición Ecológica y equipos llegados desde otras regiones.
El operativo llegó a movilizar hasta 26 medios aéreos, además de decenas de vehículos terrestres, autobombas y maquinaria pesada utilizada para abrir cortafuegos y construir líneas de contención. Agricultores de la zona también colaboraban con tractores y equipos propios, especialmente en los alrededores de Atienza.
Dos bomberos forestales necesitaron asistencia sanitaria después de verse involucrados en una incidencia con una autobomba. Ambos fueron atendidos en el Puesto de Mando Avanzado de Tamajón y se encontraban fuera de peligro.
La cabeza del incendio avanzaba hacia la zona del Alto Rey, una elevación de casi 1.900 metros donde el terreno quebrado, los barrancos y la vegetación dificultaban el ingreso de las brigadas terrestres. El fuego había generado incluso fenómenos de propagación extrema y “bolas de fuego”, según describió García-Page.
El costo acumulado del operativo rondaba ya los 50 millones de euros, una cifra que no contempla todavía la posterior restauración ambiental, la reconstrucción de infraestructuras ni las pérdidas para la ganadería, el turismo rural y el sector forestal. El Gobierno regional anunció que elaborará un plan de recuperación y solicitará colaboración económica al Ejecutivo español.
Una cosechadora bajo investigación
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio pudo haberse originado el jueves, alrededor de las 13:55, en una parcela agrícola donde trabajaba una cosechadora. La Guardia Civil analiza las circunstancias exactas y deberá determinar si existió imprudencia, incumplimiento de restricciones o una falla mecánica.
Entre las personas mencionadas en la investigación aparece Rubén Marchamalo, alcalde de Robledillo de Mohernando por Vox, quien habría estado cosechando en una finca cercana. El dirigente negó haber sido identificado formalmente como responsable, sostuvo que no se encontraba en el punto exacto donde comenzó el fuego y aseguró que todavía no había prestado declaración.
La presunción de inocencia debe mantenerse hasta que la investigación determine la causa y las eventuales responsabilidades. Sin embargo, el caso ya abrió una polémica política y agraria sobre las condiciones en las que se permitió trabajar con maquinaria durante una jornada de riesgo elevado.
El presidente de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara, Juan José Laso, responsabilizó parcialmente a la Junta regional por no haber declarado un nivel de riesgo extremo y por aplicar restricciones que, según sostuvo, demoraron la cosecha y dejaron grandes extensiones de rastrojo seco expuestas a la ola de calor.
Vox respaldó públicamente al alcalde y reclamó respeto por las garantías judiciales. Desde el Gobierno central, la subdelegada en Guadalajara, Susana Cabellos, pidió responsabilidad pública y cuestionó a quienes minimizan la influencia del cambio climático sobre la frecuencia y violencia de los incendios.
La investigación deberá establecer si el fuego fue consecuencia de una conducta individual o si las condiciones administrativas, climáticas y preventivas contribuyeron a crear un escenario explosivo.
Un parque natural devastado
El incendio avanza sobre el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, un espacio protegido de aproximadamente 117.000 hectáreas, caracterizado por extensos bosques de pino, robledales, montañas, barrancos y áreas de alto valor para la biodiversidad.
Millones de árboles quedaron destruidos y grandes extensiones todavía no alcanzadas por las llamas permanecían bajo amenaza. La región vive del turismo de naturaleza, la ganadería extensiva y el aprovechamiento forestal, por lo que el impacto económico continuará mucho después de que el incendio sea extinguido.
Los responsables del operativo advirtieron que las condiciones meteorológicas podían complicar las tareas durante las horas siguientes. La tercera ola de calor del verano elevó las temperaturas y mantuvo índices extremos de propagación potencial en buena parte de Castilla-La Mancha.
El incendio de La Mierla coincidió además con otros grandes fuegos activos en España, entre ellos el de Orés, en la comarca zaragozana de Cinco Villas, que quemó más de 15.000 hectáreas y obligó a evacuar a centenares de personas.
Aunque el incendio aragonés mostraba una evolución favorable y algunos vecinos comenzaban a regresar a sus hogares, la simultaneidad de emergencias puso bajo fuerte presión a los recursos aéreos y terrestres disponibles en todo el país.
La catástrofe de Guadalajara deja nuevamente abierta la discusión sobre las políticas de prevención, el mantenimiento de los montes, las restricciones agrícolas y la adaptación a episodios meteorológicos cada vez más extremos.
El despliegue de cientos de profesionales logró hasta ahora evitar una tragedia humana comparable con la de 2005. Sin embargo, la destrucción ambiental ya alcanzó una dimensión histórica y el fuego seguía este lunes sin un horizonte cercano de control.





