Buenos Aires – 22 Julio 2026 – Total News Agency – TNA– La Confederación General del Trabajo (CGT) retomará este miércoles su ofensiva contra el gobierno de Javier Milei con una movilización al Congreso Nacional, en la que confluirá con las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), organizaciones sociales y agrupaciones de jubilados.
La convocatoria marcará el comienzo de una nueva etapa del plan de lucha sindical luego de la pausa que impuso la realización del Mundial de Fútbol 2026 y podría constituirse en el primer paso hacia un nuevo paro general contra la administración libertaria.
Los manifestantes comenzarán a concentrarse desde las 15 en la intersección de las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña, desde donde marcharán hacia la Plaza del Congreso para acompañar la protesta que distintos grupos de jubilados realizan cada miércoles frente al Parlamento.
La movilización tendrá como principales consignas la defensa del sistema previsional, la recomposición de los haberes jubilatorios, el rechazo al deterioro de los ingresos y la oposición al programa económico y laboral del Gobierno.
La participación conjunta de la CGT, las dos CTA y la UTEP procura exhibir una señal de unidad entre el sindicalismo formal, los trabajadores estatales, los movimientos sociales y los sectores de la economía popular, después de varios meses en los que las organizaciones mantuvieron diferencias sobre la intensidad y el momento de las medidas de fuerza.
Jerónimo endureció la posición sindical
En la previa de la marcha, el cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, afirmó que la central obrera no acompañará “ninguna ley que presente el Gobierno”, al considerar que las iniciativas oficiales avanzan “a contramano de lo que necesita la sociedad”.
La declaración representa una definición política particularmente dura porque anticipa un rechazo general a la agenda legislativa del Ejecutivo, aun antes de evaluar individualmente cada proyecto.
“Cuando se planteó lo de la reforma laboral, se hicieron tres movilizaciones, un paro general y más de 14 movilizaciones que acompañó la CGT”, recordó Jerónimo, quien defendió la respuesta de la central frente a las políticas impulsadas por Milei.
Desde la llegada del actual Gobierno, la central obrera realizó cuatro paros generales. El último se concretó en febrero de 2026 contra la reforma laboral, en una jornada que afectó el transporte, la actividad industrial, el empleo público y el comercio exterior.
La postura de rechazo indiscriminado expresada por Jerónimo, sin embargo, podría fortalecer el argumento oficial de que una parte del sindicalismo no busca negociar modificaciones concretas, sino bloquear la totalidad de las reformas del Gobierno por razones políticas.
Reclamo previsional y rechazo al ajuste
La protesta volverá a colocar en el centro de la escena la situación de los jubilados, uno de los sectores más afectados por la pérdida de poder adquisitivo y por la falta de actualización permanente de los bonos extraordinarios.
Durante 2025, Milei vetó una ley que establecía una recomposición del 7,2 por ciento para jubilaciones y pensiones, además de elevar el bono previsional de 70.000 a 110.000 pesos y establecer su actualización por inflación.
El Ejecutivo sostuvo que la iniciativa no especificaba adecuadamente la fuente de financiamiento y que ponía en riesgo el equilibrio fiscal. La oposición y las organizaciones sindicales denunciaron, en cambio, que el superávit se sostenía en buena medida mediante el recorte sobre jubilaciones, salarios públicos y prestaciones sociales.
El Congreso no logró revertir el veto presidencial sobre el incremento jubilatorio, aunque el debate dejó expuestas las dificultades del oficialismo para sostener su programa de ajuste frente a una oposición parlamentaria fragmentada, pero capaz de articular mayorías circunstanciales.
El plan continuará en agosto
La movilización de este miércoles no será una acción aislada. La hoja de ruta acordada por las centrales sindicales y los movimientos sociales contempla una nueva marcha el próximo 7 de agosto, día de San Cayetano, tradicionalmente vinculada al reclamo por “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.
Además, la conducción sindical acordó participar de la Semana Social que se desarrollará en Córdoba, analizar una eventual marcha federal y mantener abierta la posibilidad de convocar a un quinto paro general contra el Gobierno.
La decisión dependerá de la evolución de la economía, de las negociaciones parlamentarias y de la capacidad de la CGT para mantener unificada a su conducción, donde conviven sectores partidarios de profundizar rápidamente las medidas de fuerza y dirigentes que todavía prefieren conservar canales de diálogo con funcionarios y gobernadores.
Cortes y operativo de seguridad
La movilización provocará importantes restricciones al tránsito durante la tarde en los alrededores del Congreso y sobre las avenidas Rivadavia, Callao, Entre Ríos, Hipólito Yrigoyen y Avenida de Mayo.
También se esperan desvíos de colectivos, cortes parciales y un operativo policial destinado a evitar que las columnas ocupen completamente las principales arterias del centro porteño.
En movilizaciones anteriores, el Ministerio de Seguridad Nacional dispuso vallados y desplegó efectivos de fuerzas federales en el perímetro legislativo bajo las pautas del denominado protocolo antipiquetes.
La marcha será así una primera prueba de fuerza después del Mundial y medirá tanto la capacidad de movilización del sindicalismo como la respuesta de un Gobierno que intenta acelerar su programa económico y político con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027.




