Buenos Aires – 28 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El petróleo crudo se convirtió durante el primer semestre de 2026 en el principal producto individual de exportación de la Argentina y desplazó del primer lugar a los derivados de la soja, en un cambio histórico de la matriz comercial impulsado por el crecimiento de Vaca Muerta, la ampliación de la infraestructura de transporte y el aumento de la demanda internacional de energía.
Entre enero y junio, las exportaciones de aceites crudos de petróleo alcanzaron los 4.693 millones de dólares, un incremento del 47,7% frente a los 3.177 millones registrados durante el mismo período de 2025. El producto explicó el 9,5% de todas las ventas argentinas al exterior y superó individualmente al maíz y a la harina de soja, dos bienes que durante décadas encabezaron el comercio internacional del país.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande —IAG—, elaborado sobre las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos —INDEC—. Los principales destinos del petróleo argentino fueron Estados Unidos, Chile, Tailandia, Australia y Uruguay, mercados que absorbieron una producción creciente procedente principalmente de la Cuenca Neuquina.
El maíz en grano, excluido el destinado a siembra, quedó en segundo lugar, con ventas por 4.171 millones de dólares y una mejora interanual del 6,7%. Sus principales compradores fueron Vietnam, Argelia, Perú, Egipto y Arabia Saudita.
La harina y los pellets resultantes de la extracción del aceite de soja descendieron al tercer puesto, con exportaciones por 4.161 millones de dólares, apenas 0,7% más que en la primera mitad de 2025. Indonesia, Vietnam, Arabia Saudita, Turquía y Ecuador encabezaron los destinos de uno de los productos tradicionales de la agroindustria argentina.
La diferencia entre los tres primeros bienes fue reducida: el petróleo superó al maíz por 522 millones de dólares y a la harina de soja por 532 millones. Sin embargo, la velocidad del crecimiento energético mostró un cambio estructural más significativo que el resultado circunstancial del ranking.
Las exportaciones petroleras incorporaron 1.516 millones de dólares adicionales en apenas un año. La harina de soja, en cambio, mantuvo prácticamente estable su facturación y el maíz creció a un ritmo considerablemente menor.
El aceite de soja en bruto ocupó el cuarto lugar, con ventas por 3.163 millones de dólares y un crecimiento cercano al 4,5%. El oro para uso no monetario quedó quinto, con 2.913 millones y una suba del 51,2%, beneficiado por el aumento de la producción minera y de los precios internacionales.
En el sexto lugar aparecieron los vehículos automotores para transporte de mercancías, con exportaciones por 2.510 millones de dólares, un crecimiento de aproximadamente 16%. El dato corrige algunas versiones que los identificaron como automóviles para transporte de pasajeros: la clasificación utilizada en el ranking corresponde a vehículos de carga.
El trigo y morcajo generaron 2.317 millones de dólares; la carne bovina congelada y deshuesada, 1.302 millones; el aceite de girasol en bruto, 1.165 millones, y los porotos de soja, 1.022 millones. El aceite de girasol registró el mayor aumento porcentual dentro de los diez primeros productos, con una expansión del 92,6%.
Los diez principales bienes exportados sumaron 27.417 millones de dólares y concentraron el 55% de las ventas externas, frente al 56% del mismo período de 2025. La leve reducción de esa participación indica que el resto de los productos creció a un ritmo superior y produjo una moderada diversificación de la canasta exportadora.
En total, la Argentina exportó 49.454 millones de dólares durante el primer semestre, un 24,4% más que un año antes. Las importaciones alcanzaron 35.531 millones, con una caída del 3,9%, y la balanza comercial acumuló un superávit de 13.923 millones de dólares. Sólo en junio, las ventas externas fueron de 9.055 millones y el saldo positivo llegó a 2.194 millones.
El liderazgo del petróleo estuvo acompañado por un fuerte resultado de la balanza de combustibles y energía. Las exportaciones del sector alcanzaron aproximadamente 6.594 millones de dólares en el semestre, mientras las importaciones fueron de 1.518 millones, lo que dejó un superávit energético de 5.076 millones.
El crudo representó más del 70% de las ventas energéticas. Detrás se ubicaron las naftas, los gases licuados de petróleo, el propano y otros combustibles refinados.
La Argentina todavía debió importar gas natural licuado, electricidad y gas natural durante el invierno debido a que la demanda estacional supera la capacidad de producción y, especialmente, las posibilidades de transporte desde las cuencas hasta los grandes centros urbanos.
El país produce alrededor de 140 millones de metros cúbicos diarios de gas, pero el consumo invernal puede superar los 180 millones. La limitación no se explica únicamente por la disponibilidad del recurso: los gasoductos no tienen todavía capacidad suficiente para trasladar toda la producción necesaria durante los picos de frío.
La combinación de mayores exportaciones petroleras y menores compras estructurales de energía transformó un sector que durante años demandó dólares en una de las principales fuentes de divisas. En 2025, la balanza energética había alcanzado un superávit récord de alrededor de 7.800 millones de dólares, impulsada fundamentalmente por el petróleo de Vaca Muerta. Las estimaciones privadas para 2026 ubican el saldo entre 8.500 y 10.000 millones, aunque otros escenarios más optimistas consideran que podría superar ese nivel si se mantienen los precios internacionales y la producción.
El próximo salto dependerá del Vaca Muerta Oil Sur —VMOS—, un oleoducto de casi 600 kilómetros que conectará la zona de producción neuquina con Punta Colorada, en la costa atlántica de Río Negro.
El proyecto prevé habilitar una primera etapa durante el tercer trimestre de 2026 con capacidad para transportar unos 190.000 barriles diarios. Una segunda fase, programada para mediados de 2027, elevaría el volumen a 390.000 barriles, mientras futuras ampliaciones permitirían alcanzar al menos 550.000 barriles diarios.
La obra es desarrollada por una sociedad integrada por YPF, Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén. El financiamiento incluye un préstamo sindicado de 2.000 millones de dólares, destinado a cubrir aproximadamente el 70% del capital requerido.
La nueva infraestructura permitirá reducir los límites de evacuación que actualmente condicionan la producción. Vaca Muerta puede extraer más petróleo, pero necesita oleoductos, tanques y terminales marítimas capaces de trasladarlo y cargarlo en grandes buques exportadores.
Si la expansión se cumple según el cronograma, las ventas externas energéticas podrían superar los 18.000 millones de dólares durante 2027, aunque esa cifra permanece como una proyección dependiente del precio del barril, el ritmo de perforación, el financiamiento y la entrada efectiva en operación de VMOS.
El desplazamiento de la soja y del maíz no significa que el agro haya perdido relevancia: siete de los diez principales productos exportados continúan vinculados con la producción agropecuaria y agroindustrial. El cambio consiste en que la Argentina incorporó un segundo gran motor exportador capaz de generar divisas en forma permanente y menos condicionado por el calendario de las cosechas.
Fuentes consultadas: Instituto Nacional de Estadística y Censos; Instituto Argentina Grande; Vaca Muerta Oil Sur; Reuters; Infobae; Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos.




