El presidente estadounidense y el primer ministro británico mantuvieron este lunes su primer contacto conocido desde que Trump sugirió que Washington podría revisar su posición sobre Malvinas. Downing Street informó que hablaron de Ucrania, Medio Oriente, Irán y el estrecho de Ormuz, pero omitió cualquier referencia al archipiélago, en medio de una tensión creciente entre Londres y Buenos Aires por el giro de Javier Milei y las sanciones contra el proyecto petrolero Sea Lion.
Londres – 7 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este lunes una conversación telefónica con el primer ministro británico, Andy Burnham, en el primer contacto conocido entre ambos desde que el mandatario estadounidense puso en duda la continuidad de la postura de Washington sobre las Islas Malvinas y abrió una inesperada tensión dentro de la tradicional relación estratégica entre Estados Unidos y el Reino Unido.
El comunicado difundido por Downing Street informó que ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de continuar trabajando para lograr un alto el fuego en la guerra entre Rusia y Ucrania. Burnham reiteró el respaldo británico a Kiev y a las negociaciones impulsadas por Washington, luego de las recientes gestiones de Steve Witkoff y Jared Kushner en Moscú y Kiev. La declaración oficial también señaló que conversaron sobre economía y sobre la situación en Medio Oriente.
En ese capítulo, Burnham insistió ante Trump en la necesidad de avanzar hacia una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí, lograr la reapertura del estrecho de Ormuz y evitar que Irán adquiera armas nucleares. Sin embargo, Downing Street no incluyó ninguna referencia a Malvinas, pese a que la llamada se produjo apenas una semana después de que Trump sorprendiera a Londres al señalar públicamente que revisa la posición estadounidense respecto del archipiélago.
El 31 de agosto, consultado en el Despacho Oval sobre si su administración evaluaba modificar la postura de Washington, Trump respondió: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”. La declaración adquirió especial relevancia porque Estados Unidos mantiene históricamente una posición formal de neutralidad respecto de la disputa de soberanía, aunque reconoce la administración británica de facto sobre las islas.
El comentario presidencial había sido precedido por informaciones en medios británicos según las cuales funcionarios del Pentágono analizaban utilizar la cuestión Malvinas como instrumento de presión sobre Londres para que elevara su gasto militar. Trump reclama a los aliados de la OTAN un esfuerzo sustancialmente mayor en Defensa y ha cuestionado públicamente a los gobiernos europeos que, a su juicio, descansan excesivamente sobre la protección militar estadounidense.
La tensión adquirió otra dimensión después de que el presidente argentino Javier Milei aprovechara la señal procedente de Washington para endurecer la política sobre Malvinas. En cadena nacional anunció nuevas sanciones contra empresas, accionistas y proveedores vinculados con actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización argentina y colocó en el centro de la disputa al proyecto Sea Lion, desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
Sea Lion prevé comenzar su producción durante 2028 y contiene recursos estimados en alrededor de 1.700 millones de barriles de petróleo. La primera fase demanda una inversión superior a los US$2.000 millones, lo que convirtió al yacimiento en uno de los principales factores económicos detrás de la nueva escalada diplomática en el Atlántico Sur.
El Reino Unido reaccionó reafirmando su posición sobre las islas y rechazando los planteos argentinos. Funcionarios británicos defendieron nuevamente el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago, mientras sectores políticos de Londres reclamaron una respuesta más dura frente al giro de Buenos Aires.
La conversación de este lunes, por lo tanto, ocurrió en un contexto muy distinto al habitual entre Washington y Londres. Trump había puesto públicamente bajo revisión una cuestión territorial extremadamente sensible para el Reino Unido y Milei había convertido esa señal en uno de los argumentos centrales para relanzar la ofensiva diplomática argentina.
Que Downing Street haya informado con detalle los asuntos abordados —economía, Ucrania, Irán, Ormuz y Medio Oriente— sin incluir Malvinas deja abierto uno de los interrogantes centrales de esta nueva etapa: cuál será finalmente la posición que adopte Washington si la disputa entre Buenos Aires y Londres continúa escalando alrededor de Sea Lion y de la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.
Fuentes consultadas: Gobierno del Reino Unido; Reuters; Associated Press; The Guardian; antecedentes de declaraciones de Donald Trump; información oficial y empresarial sobre Sea Lion.
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