Buenos Aires – 27 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, respaldó al presidente Javier Milei frente a la protesta diplomática presentada por Brasil y recordó que el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y miembros de su gobierno intervinieron abiertamente en asuntos políticos argentinos, respaldaron al peronismo y cuestionaron tanto al actual jefe de Estado como a decisiones de la Justicia nacional.
“Que no se rasguen las vestiduras. Vinieron acá, hicieron campaña, dijeron de todo. El gabinete de Lula dijo barbaridades del Presidente, barbaridades de la Justicia argentina, y acá pudieron hacer los recorridos que quisieron hacer”, afirmó Santilli durante una entrevista con LN+.
El jefe de Gabinete respondió así a la reacción del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, que convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitir el repudio del gobierno de Lula por las expresiones formuladas por Milei durante su visita a San Pablo. Itamaraty confirmó oficialmente que pidió explicaciones al representante argentino por lo que calificó como “agresiones” contra autoridades brasileñas.
La administración brasileña también llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida que elevó la disputa a uno de los momentos más delicados de la relación bilateral desde la asunción de Milei. La decisión fue adoptada por el canciller Mauro Vieira después de mantener conversaciones con Lula.
El conflicto se originó durante la participación de Milei en la convención del Partido Liberal, donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. En su discurso, el Presidente argentino acusó al gobierno de Lula de integrar una estructura de “socialistas ladrones”, cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y llamó a derrotar electoralmente al oficialismo brasileño.
Milei también vinculó a la administración de Lula con una supuesta campaña internacional contra la Argentina desplegada durante el reciente Mundial de fútbol, en la que incluyó además al gobierno de México y a sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos. El Presidente sostuvo que esos actores habrían financiado una ofensiva mediática y digital contra la Selección argentina, aunque hasta el momento no presentó públicamente documentación que permita comprobar esa acusación.
Santilli defendió el planteo presidencial al sostener que existen gobiernos y sectores políticos que observan con preocupación el proceso de reformas económicas iniciado por la Casa Rosada.
“El Presidente siempre dice que hay un sector del mundo que quiere tener oprimidos a los ciudadanos. Y lo que el Presidente plantea es la libertad, el desarrollo y el crecimiento”, aseguró.
El ministro coordinador agregó que en la Argentina “hay un gigante dormido que se está despertando” y atribuyó la reacción internacional a sectores que, según su interpretación, pretenden mantener al país “empobrecido, esclavizado y oprimido”.
La defensa de Santilli se apoyó además en antecedentes concretos de participación política brasileña en la Argentina. Durante la campaña presidencial de 2023, Lula recibió al entonces ministro de Economía y candidato del oficialismo, Sergio Massa, analizó con él la estrategia electoral y llegó a aconsejarle que dejara de concentrarse en la acumulación de reservas para dedicarse a “juntar votos”. Funcionarios y ministros del gobierno brasileño celebraron públicamente el triunfo de Massa en la primera vuelta y expresaron su expectativa de que derrotara a Milei en el balotaje.
El antecedente más reciente ocurrió en julio de 2025, cuando Lula viajó a Buenos Aires y visitó a la ex presidente Cristina Kirchner en el departamento donde cumple prisión domiciliaria tras la condena firme en la causa Vialidad. El brasileño calificó el encuentro como un gesto de solidaridad política y respaldó el relato de persecución judicial sostenido por la exmandataria, que había sido inhabilitada para ejercer cargos públicos.
La visita no estuvo incluida inicialmente en la agenda protocolar brasileña y fue interpretada por el Gobierno argentino como una intromisión en asuntos internos y una descalificación hacia la Corte Suprema de Justicia, que había dejado firme la condena contra Kirchner.
Pese al enfrentamiento político, Santilli sostuvo que los vínculos económicos y empresariales entre los dos países continúan funcionando. “La relación entre las empresas y los sectores privados se sigue desarrollando con todo motor”, afirmó, diferenciando el intercambio comercial de la disputa entre los presidentes.
Brasil continúa siendo un mercado central para la industria argentina, especialmente para las exportaciones automotrices, energéticas, químicas y agroindustriales. Durante el primer semestre de 2026, la Argentina registró un déficit comercial de 1.396 millones de dólares con Brasil, el tercero más elevado después de los desequilibrios con China y Paraguay.
La crisis diplomática se produce además en plena campaña electoral brasileña. Milei se alineó públicamente con Flávio Bolsonaro, mientras Lula busca su reelección y mantiene ventaja en los sondeos. La Casa Rosada considera que el Presidente tiene derecho a participar de actos partidarios en el extranjero, del mismo modo que Lula y funcionarios de su administración se pronunciaron y actuaron en favor de candidatos argentinos.
Itamaraty, en cambio, objetó que las declaraciones fueran pronunciadas en territorio brasileño y consideró especialmente grave el ataque contra Alexandre de Moraes, quien había rechazado autorizar una visita de Milei a Jair Bolsonaro, actualmente bajo arresto domiciliario por una causa vinculada a un intento de ruptura institucional.
Fuentes consultadas: Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil; Reuters; Associated Press; INDEC; Cancillería argentina; Infobae; La Nación; TN; LN+; Agencia Noticias Argentinas.




