Salta-24 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA- Miles de cargas explosivas colocadas hace décadas durante exploraciones petroleras siguen enterradas en zonas de Salta y Jujuy, en una nueva muestra de la desidia con la que distintas autoridades trataron durante más de 40 años la seguridad de los argentinos.

Las líneas rojas son explosivos puestos x YPF en los años 70 en Jujuy y Salta. La misma zona se quema desde agosto. Sólo salió a la luz luego que explotaran dos, sino hubiese quedado oculta esta información por parte del Estado.
Los artefactos son conocidos como boosters sísmicos y fueron utilizados por la vieja YPF para generar ondas subterráneas destinadas a detectar petróleo y gas. El problema es que una parte de esas cargas nunca fue detonada ni retirada, y con el paso del tiempo quedaron bajo caminos, campos, áreas rurales e incluso sectores alcanzados por el crecimiento urbano.
La situación expone otra de esas locuras argentinas difíciles de explicar: explosivos sembrados bajo tierra durante exploraciones estatales, expedientes judiciales, reclamos provinciales, alertas de brigadistas, accidentes y recién décadas después un operativo sistemático para intentar ubicar y neutralizar el peligro.
En Jujuy, estimaciones oficiales mencionaron la posibilidad de más de 77.000 cargas enterradas. En Salta, el problema sería incluso más extendido, con trazas sísmicas que superarían los 8.000 kilómetros lineales. La magnitud real todavía no está completamente determinada, lo que agrava la incertidumbre para pobladores, trabajadores rurales, brigadistas y equipos técnicos.
El riesgo dejó de ser una hipótesis. En agosto de 2025 murió Henry Martin Douglas Macharaga, especialista en explosivos de Zimbabue, mientras realizaba tareas de desactivación en la zona de General Mosconi, sobre la Ruta Nacional 34. El experto trabajaba para The Development Initiative, firma internacional contratada por YPF para intervenir sobre estos artefactos.
También hubo episodios durante incendios forestales, cuando detonaciones en cadena obligaron a retirar brigadistas por el peligro de explosiones sin control. Las lluvias, la erosión y los movimientos del suelo pueden desplazar o hacer emerger los boosters, convirtiendo un pasivo petrolero olvidado en una amenaza concreta.
Recién en 2025 comenzó un operativo más ordenado para detectar, señalizar y neutralizar las cargas. Pero el dato central sigue siendo político e institucional: durante cuatro décadas, miles de argentinos convivieron con explosivos bajo sus pies sin que el Estado, las provincias, los organismos competentes y las empresas responsables resolvieran a tiempo un problema que nunca debió llegar hasta este punto.




