Washington, 4 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- En un nuevo capítulo de alta tensión en el Golfo Pérsico, la República Islámica de Irán aseguró haber atacado con misiles a un buque de guerra de los Estados Unidos en las cercanías de la isla de Jask, dentro del estratégico estrecho de Ormuz, mientras que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) rechazó de manera categórica la versión, calificándola como “falsa”.
El episodio, cargado de versiones cruzadas y alto impacto geopolítico, se produce en el marco de la reciente decisión del presidente Donald Trump de desplegar una operación naval denominada “Proyecto Libertad”, destinada a escoltar y evacuar embarcaciones comerciales que permanecen varadas en la región debido al conflicto en curso.
Según difundieron agencias iraníes como Fars y Tasnim, dos misiles habrían impactado contra un buque de la Armada estadounidense luego de que este ignorara las advertencias de la Guardia Revolucionaria para detener su avance. Las fuentes iraníes sostienen que la acción fue una respuesta directa a lo que consideran una provocación militar en una zona que Teherán define como de interés estratégico vital.
Sin embargo, desde Washington la respuesta fue inmediata. El CENTCOM aseguró que “ningún buque de la Armada estadounidense ha sido atacado” y reafirmó que sus fuerzas continúan operando en la región en apoyo al denominado “Proyecto Libertad”, además de ejecutar medidas de presión como el bloqueo naval a puertos iraníes.
La contradicción entre ambas versiones no solo evidencia el clima de desinformación propio de escenarios de guerra, sino que también deja al descubierto la fragilidad de la situación en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo, por donde circula aproximadamente un tercio del petróleo global.
Escalada verbal y advertencias cruzadas
El general de división Ali Abdollahi, comandante del cuartel central militar iraní Khatam al-Anbiya, había advertido previamente a fuerzas extranjeras que no ingresaran al estrecho con fines de escolta. En declaraciones difundidas por medios oficiales, acusó a Estados Unidos de poner en riesgo la seguridad del comercio mundial y lanzó duras amenazas contra cualquier intento de intervención.
Desde la perspectiva iraní, el control de Ormuz representa su principal herramienta de presión en un eventual escenario de negociación. Analistas militares coinciden en que Teherán difícilmente ceda en ese punto, lo que convierte al estrecho en un foco permanente de conflicto.
Por su parte, Donald Trump endureció su postura al advertir que cualquier intento de Irán de interferir en la operación estadounidense será respondido “con firmeza”. El mandatario justificó el “Proyecto Libertad” como una misión de carácter humanitario, orientada a asistir a tripulaciones que permanecen atrapadas en la zona sin acceso adecuado a suministros básicos.
Situación crítica en el Golfo Pérsico
Testimonios de marineros y tripulantes recogidos por agencias internacionales describen un escenario alarmante: drones interceptados, explosiones en el aire y una creciente escasez de agua potable y alimentos a bordo de buques petroleros y cargueros detenidos en el Golfo Pérsico desde el inicio de las hostilidades.
En este contexto, el intento de Estados Unidos de reactivar el tránsito marítimo podría romper el frágil equilibrio alcanzado tras semanas de tensión, elevando el riesgo de un enfrentamiento directo entre ambas potencias.
Especialistas en defensa señalan que, de haberse producido realmente un impacto sobre un buque estadounidense, resultaría extremadamente difícil ocultarlo, lo que refuerza —por ahora— la versión oficial de Washington. No obstante, advierten que la guerra informativa es parte integral del conflicto y que este tipo de episodios puede utilizarse para medir reacciones o escalar posiciones.
Un punto de inflexión global
El estrecho de Ormuz no es solo un escenario militar, sino un eje clave para la economía mundial. Cualquier alteración en su funcionamiento impacta de forma inmediata en los mercados energéticos, generando volatilidad en los precios del petróleo y presiones inflacionarias a nivel global.
En este contexto, la escalada entre Estados Unidos e Irán vuelve a encender alarmas en la comunidad internacional, que observa con preocupación cómo una serie de incidentes, declaraciones y operaciones militares podrían derivar en un conflicto de mayor magnitud.
Por ahora, la verdad sobre el presunto ataque permanece envuelta en versiones contrapuestas. Lo que sí resulta evidente es que Ormuz se consolida como el epicentro de una disputa donde cada movimiento tiene consecuencias que trascienden ampliamente la región.





