Buenos Aires – 19 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El Gobierno nacional prepara dos operativos alternativos para recibir a la Selección argentina después de la final del Mundial ante España, mientras intenta recomponer su posición política tras las polémicas declaraciones oficiales contra la exhibición de banderas vinculadas con las Islas Malvinas y evita cualquier enfrentamiento con Lionel Messi, convertido nuevamente en la figura más influyente de la vida pública argentina.
Desde la Residencia Presidencial de Olivos, donde decidió permanecer para observar el encuentro, el presidente Javier Milei mantuvo durante los últimos días contactos reservados con integrantes de la delegación argentina en Estados Unidos para ofrecer distintas alternativas de celebración, independientemente del resultado de la final.
La prioridad presidencial sería evitar una repetición del caótico regreso del equipo campeón en diciembre de 2022, cuando millones de personas ocuparon las autopistas y calles entre Ezeiza y la ciudad de Buenos Aires, obligando a suspender el recorrido del micro descubierto y evacuar a los jugadores en helicópteros.
La primera propuesta contempla que los integrantes del seleccionado aparezcan solos en el balcón de la Casa Rosada, sin la presencia de Milei, ministros, funcionarios ni dirigentes partidarios. El Gobierno pondría a disposición vehículos oficiales, aeronaves y el helipuerto presidencial ubicado frente a la sede gubernamental para trasladar al plantel directamente desde Ezeiza.
La segunda opción sería montar un escenario en las inmediaciones del Obelisco, con un operativo conjunto de las fuerzas federales, la Policía de la Ciudad y la Policía Bonaerense. También se evalúa realizar el festejo el lunes, inmediatamente después de la llegada, o postergarlo hasta el martes ante la posibilidad de demoras, lluvia o un arribo nocturno.
Los futbolistas y el cuerpo técnico tendrían, además, una recepción protocolar en un salón especial del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, con presencia de efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo y otras fuerzas, pero sin políticos.
Messi impone las condiciones
Todas las alternativas fueron transmitidas a la conducción del seleccionado y quedaron sujetas a la decisión de Messi, quien conserva la última palabra sobre las actividades públicas del plantel.
El capitán argentino, que disputa su tercera final mundialista, mantiene una relación institucional distante pero sin conflictos con el Gobierno. Milei nunca se reunió personalmente con él, aunque recibió una camiseta autografiada del Inter Miami y multiplicó sus elogios públicos durante el torneo.
En la Casa Rosada reconocen que el Presidente busca evitar cualquier roce con el futbolista. La enorme popularidad de Messi, muy superior a la de cualquier dirigente político, lo transforma en una figura con capacidad para modificar el clima social mediante una sola declaración.
La cautela de Milei contrasta con la confrontación abierta que mantiene con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, por el rechazo de la entidad a las Sociedades Anónimas Deportivas y por las investigaciones judiciales sobre presuntas irregularidades económicas en el manejo de fondos del fútbol argentino.
A pesar de esa disputa, tanto el Gobierno como Tapia procuran mantenerse alineados con la voluntad del capitán. El éxito deportivo también permite al titular de la AFA fortalecer su posición institucional mientras enfrenta investigaciones por deudas impositivas y movimientos financieros sospechosos.
Las declaraciones de Messi y el traspié del vocero
La preocupación oficial aumentó después de que Messi dedicara la victoria ante Inglaterra al pueblo argentino y mencionara especialmente a quienes atraviesan dificultades económicas y “no llegan a fin de mes”.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, intentó relativizar esas palabras y sostuvo inicialmente que la situación económica estaba mejorando. Sin embargo, la respuesta generó malestar interno y obligó a la comunicación oficial a reconocer posteriormente que el planteo del futbolista reflejaba una realidad social, aunque responsabilizó por ella a anteriores gobiernos kirchneristas.
En sectores de La Libertad Avanza consideran que Ravier, quien asumió el cargo hace menos de un mes, cometió un error político innecesario al contradecir públicamente a Messi. El episodio reforzó la orden interna de no polemizar con integrantes del seleccionado durante el Mundial.
Malvinas y el error que dejó al Gobierno “en off side”
La mayor crisis surgió por las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien antes de la semifinal había advertido que los espectadores no podrían ingresar al estadio con elementos considerados provocadores, mensajes políticos o banderas relacionadas con la soberanía argentina sobre Malvinas.
La posición quedó desautorizada por los propios jugadores después de la victoria por 2-1 ante Inglaterra. Giovani Lo Celso, Cristian “Cuti” Romero, Lisandro Martínez y otros integrantes del plantel desplegaron sobre el campo de juego una bandera blanca con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”.
La pancarta había sido confeccionada por simpatizantes argentinos y permaneció escondida durante el encuentro. Cuando la Policía estadounidense intentó retirarla, fue arrojada al césped y recogida por los futbolistas, cuyas imágenes recorrieron el mundo. Reuters confirmó la exhibición y la amplia adhesión que recibió el gesto entre ciudadanos argentinos consultados en Buenos Aires.
La acción provocó reclamos británicos y pedidos para que la FIFA investigue una eventual violación de sus reglas contra las manifestaciones políticas. Funcionarios del Reino Unido reclamaron sanciones, aunque cualquier medida disciplinaria quedaría para después de la final y no afectaría la participación argentina ante España.
Dentro del Gobierno admitieron que las palabras de Monteoliva dejaron a la administración libertaria “en off side”. La ministra recibió críticas del peronismo, sectores dialoguistas, veteranos de la guerra de 1982 y de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La situación resultó aún más incómoda porque la propia administración estadounidense respaldó el derecho de los futbolistas a expresarse. Andrew Giuliani, responsable de la fuerza de tareas de la Casa Blanca para el Mundial, invocó las garantías de libertad de expresión vigentes en Estados Unidos, aunque aclaró que la eventual aplicación del reglamento deportivo corresponde a la FIFA.
El respaldo del gobierno de Donald Trump colocó a la Casa Rosada en una situación paradójica: mientras una ministra argentina justificaba restricciones a una bandera que reivindicaba un mandato constitucional, Washington defendía que los jugadores pudieran exhibirla.
Incidentes y reacción británica
La polémica también provocó incidentes entre simpatizantes argentinos e ingleses. Según testimonios difundidos después del partido, el empresario y dirigente de River Plate, Matías Patanian, mantuvo un enfrentamiento con ciudadanos británicos que habrían exhibido desde un teléfono celular una imagen del crucero ARA General Belgrano, hundido durante la guerra de 1982.
El episodio habría ocurrido cerca del estadio de Atlanta y finalizó con la intervención policial, después de insultos, empujones y forcejeos.
Desde el Reino Unido, dirigentes políticos reclamaron que la FIFA investigue el comportamiento argentino. El gobierno isleño expresó su rechazo a la bandera, mientras que en la Argentina la consigna recibió un respaldo transversal que excedió las diferencias partidarias.
El Mundial desplazó la agenda económica
La clasificación a la final y la controversia por Malvinas relegaron dos noticias que el Gobierno pretendía utilizar para recuperar la iniciativa política.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de junio fue del 1,9 por ciento, tercer mes consecutivo de desaceleración. El organismo también registró una suba mensual del 1,3 por ciento en la canasta alimentaria y del 2,2 por ciento en la canasta básica total.
La administración libertaria también destacó las compras de divisas realizadas por el Banco Central, aunque las cifras diarias permanecen sujetas a ajustes por valuación y liquidaciones pendientes. Para el equipo económico, acumular reservas constituye una condición fundamental para atender los vencimientos de deuda y cumplir los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, dirigentes del oficialismo admiten que la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce en una mejora generalizada de la actividad, los ingresos y el humor social.
Encuestas contradictorias y preocupación electoral
El trasfondo de cada movimiento oficial continúa siendo la elección presidencial de 2027. Sondeos publicados durante las últimas semanas ofrecen resultados contradictorios: algunos ubican a Milei por encima de Axel Kicillof tanto en primera como en segunda vuelta, mientras otros muestran al gobernador bonaerense con una ventaja mínima en un eventual balotaje.
La disparidad obliga a tratar con cautela cualquier conclusión electoral. No obstante, en sectores de la Casa Rosada reconocen que el deterioro económico, las denuncias que provocaron la salida de Manuel Adorni y los errores de comunicación afectaron parte del relato oficial.
En ese contexto, el Gobierno observa la campaña argentina como una oportunidad para mejorar transitoriamente el ánimo colectivo, pero sabe que no controla su desarrollo ni puede apropiarse políticamente del éxito.
Milei puede ofrecer la Casa Rosada, disponer helicópteros, movilizar fuerzas de seguridad y mantenerse alejado del balcón. La decisión final pertenece a los futbolistas y, fundamentalmente, a Messi.
La bandera de Malvinas terminó de fijar ese límite: mientras la ministra de Seguridad hablaba de prohibiciones, los jugadores recogieron el reclamo histórico, la sociedad los respaldó y hasta la Casa Blanca defendió su derecho a expresarlo. La Selección volvió a ocupar el centro de la escena y dejó al Gobierno obligado a seguirla desde atrás.





