Buenos Aires – 20 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – El presidente Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparecen en una situación de absoluta paridad ante un eventual balotaje presidencial en 2027, mientras el deterioro de los ingresos familiares, el endeudamiento cotidiano y la percepción de retroceso económico se consolidan como los principales factores de preocupación de los argentinos.
Así se desprende de una encuesta nacional de la consultora Proyección, dirigida por el sociólogo Manuel Zunino, que ubicó a Milei y Kicillof con exactamente el 39,9% de intención de voto en una hipotética segunda vuelta.
El estudio fue realizado entre el 1 y el 10 de julio sobre una muestra de 1.817 personas de todo el país y presenta un margen de error de más o menos 2,3 puntos porcentuales. Los resultados no constituyen una predicción sobre las elecciones previstas para 2027, sino una fotografía del escenario político y social a más de un año de los comicios.
La medición expone una competencia extremadamente polarizada entre La Libertad Avanza y el peronismo encabezado, al menos en este escenario, por el mandatario de la provincia de Buenos Aires. También revela que ninguno de los dos candidatos logra superar por ahora el 40%, mientras permanece sin definición casi una quinta parte del electorado.
En el eventual balotaje, el 13,7% aseguró que votaría en blanco o impugnaría su sufragio, mientras otro 6,5% respondió que todavía no sabe qué decisión tomaría. Ese universo del 20,2% podría resultar decisivo para resolver una elección que, de mantenerse la actual paridad, se definiría por márgenes mínimos.
Otros relevamientos publicados durante junio y julio mostraron resultados diferentes y, en varios casos, una ventaja de Milei sobre Kicillof. La disparidad confirma que el escenario electoral continúa abierto y que las conclusiones dependen de la metodología, las fechas del trabajo de campo, la composición de las muestras y la forma en que son formuladas las preguntas.
Empate técnico también entre los espacios políticos
Ante la pregunta sobre qué fuerza elegirían “si las elecciones fueran hoy”, La Libertad Avanza obtuvo el 34,8%, apenas 1,1 puntos por encima de Fuerza Patria, el peronismo y el kirchnerismo, que reunieron el 33,7%.
La diferencia se encuentra dentro del margen de error del estudio, por lo que técnicamente no puede hablarse de una ventaja estadísticamente concluyente para el oficialismo.
El PRO, que durante años ocupó el espacio central de la oposición no peronista y que actualmente mantiene una relación de cooperación y competencia con el Gobierno, quedó relegado al tercer lugar con el 7,4%.
El Frente de Izquierda alcanzó el 4,3%, mientras Provincias Unidas, el armado impulsado por gobernadores y referentes provinciales que intenta construir una alternativa federal, obtuvo apenas el 2,1%.
El dato más significativo de esa consulta fue el 17,1% que anticipó un voto en blanco o impugnado. El porcentaje refleja la existencia de un electorado que, al menos por el momento, no se siente representado por ninguna de las principales propuestas.
Cuando la pregunta se trasladó desde los partidos hacia los candidatos, Milei alcanzó el 33,7% y Kicillof el 32,1%. La diferencia de 1,6 puntos vuelve a configurar un empate técnico.
La diputada nacional y referente del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, apareció en el tercer lugar con el 6,9%, por encima del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, que obtuvo el 3,7%.
En este escenario, el voto en blanco se ubicó en el 13,5% y los indecisos en el 10%. Casi uno de cada cuatro encuestados, por lo tanto, evitó elegir a alguno de los dirigentes incluidos en la medición.
El bolsillo desplaza a la inflación como principal preocupación
El capítulo más delicado para el Gobierno no se encuentra exclusivamente en la intención de voto, sino en la evaluación económica de los hogares.
El 49,1% de los consultados identificó a los “bajos ingresos personales y familiares” como el principal problema del país. El dato muestra una modificación en las preocupaciones sociales: la desaceleración de la inflación no fue acompañada, para una parte importante de la población, por una recuperación suficiente del poder adquisitivo.
En junio, la inflación mensual descendió al 1,9%, el registro más bajo de los últimos diez meses, aunque acumuló un 16,8% durante el primer semestre y alcanzó un 33,5% interanual. La reducción del ritmo de aumento de precios constituye uno de los principales activos políticos de Milei, pero todavía no garantiza una mejora perceptible en el nivel de vida de las familias.
La encuesta indicó que el 72% considera que su situación económica familiar empeoró durante los últimos meses. La percepción negativa aumenta al 78,7% cuando se pregunta por la situación económica del conjunto de los argentinos.
Además, el 23,6% reconoció que tuvo que pedir dinero prestado a familiares o amigos para afrontar sus gastos, una señal de que una parte de los hogares ya no consigue cubrir sus compromisos mensuales solamente con sus ingresos regulares.
En junio, una familia tipo necesitó más de 1,53 millones de pesos mensuales para no quedar por debajo de la línea de pobreza, después de que la canasta básica total aumentara otro 2,2%.
Los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística y Censos —INDEC— habían mostrado que los salarios subieron un 3,7% en abril, con diferencias importantes entre el sector privado registrado, el empleo público y los trabajadores informales. Sin embargo, las variaciones promedio no reflejan necesariamente la situación de cada hogar ni contemplan por completo el impacto del alquiler, las tarifas, los servicios, las deudas y otros gastos que condicionan el ingreso disponible.
La macroeconomía mejora, pero no llega de manera uniforme
El sondeo muestra una aparente contradicción entre algunos indicadores macroeconómicos y la experiencia cotidiana expresada por los encuestados.
La economía argentina creció 2,3% interanual durante el primer trimestre de 2026 y avanzó 0,7% frente al trimestre anterior en términos desestacionalizados. Sin embargo, el crecimiento estuvo concentrado principalmente en sectores exportadores, energéticos, agropecuarios y financieros, mientras el consumo privado continuó mostrando debilidad.
La recuperación a distintas velocidades favoreció a actividades vinculadas con el agro, la energía, la minería y las finanzas, pero tuvo un efecto más limitado sobre el empleo formal, la industria, el comercio y los servicios relacionados con el mercado interno.
Esa diferencia ayuda a explicar por qué solamente el 29% de los encuestados considera que las políticas gubernamentales tuvieron un impacto positivo sobre su situación personal o familiar.
El 42,7% todavía confía en que el Gobierno tiene capacidad para resolver los problemas del país, pero apenas el 32,3% considera correcto el rumbo nacional.
La distancia de más de diez puntos entre la confianza en la capacidad del Ejecutivo y el respaldo concreto a su orientación indica que existe un sector que todavía conserva expectativas sobre Milei, aunque no aprueba plenamente los resultados de su gestión.
Para el oficialismo, el estudio presenta una doble lectura. Milei continúa siendo competitivo y mantiene a La Libertad Avanza como la fuerza más votada, pero no consigue despegarse de Kicillof y enfrenta un creciente malestar vinculado con salarios, jubilaciones, empleo y capacidad de consumo.
Para el gobernador bonaerense, la encuesta confirma su centralidad dentro del peronismo y lo coloca como el adversario con mayor capacidad para disputar la Presidencia. Sin embargo, tampoco logra construir una mayoría propia y depende de unificar a un espacio atravesado por diferencias internas y por la persistente influencia de la ex presidente Cristina Kirchner.
A más de un año de las elecciones, el principal desafío no parece limitarse a la disputa entre Milei y Kicillof. La verdadera batalla estará en el sector que hoy opta por el voto en blanco, permanece indeciso o expresa desconfianza hacia ambos polos.
El resultado electoral de 2027 podría quedar condicionado por una cuestión mucho más concreta que los discursos partidarios: si la reducción de la inflación finalmente se transforma en una recuperación visible de los ingresos o si la estabilidad macroeconómica continúa conviviendo con familias que no llegan a cubrir sus gastos mensuales.





