El personal de seguridad del edificio pidió una ambulancia a las 5.03 porque el exdiputado aseguró que sufría un ataque al corazón. Antes de que llegaran los médicos, Candela Arizaga salió semidesnuda y descalza, Moyano corrió detrás de ella e ignoró inicialmente la orden de alto de un policía. La nueva cronología abre interrogantes sobre qué ocurrió dentro del departamento y por qué una emergencia cardíaca terminó convertida en una persecución por las calles de Belgrano.
Buenos Aires – 6 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA-. La investigación sobre el episodio protagonizado por Facundo Moyano y Candela Arizaga incorporó un nuevo elemento que modifica la reconstrucción de los minutos previos a la intervención policial: el primer llamado al 911 no fue realizado para denunciar una pelea, una agresión o la presencia de una mujer corriendo semidesnuda, sino para pedir una ambulancia porque el exdiputado había dicho que estaba sufriendo un ataque al corazón.
La comunicación ingresó al sistema de emergencias a las 5.03 de la madrugada del martes 4 de agosto desde el edificio situado sobre la avenida del Libertador al 5400, en el barrio porteño de Belgrano.
“Hay una emergencia médica. Es una persona de acá, apellido Facundo Moyano”, informó el vigilador a la operadora.
Cuando le preguntaron qué ocurría, respondió: “Está sufriendo un ataque al corazón, me dijo”.
El empleado aclaró que Moyano estaba consciente y que había llamado desde su departamento para pedirle que solicitara urgentemente una ambulancia. También indicó que, según entendía, el exlegislador se encontraba solo, aunque reconoció que no podía confirmarlo. La operadora tomó sus datos, dispuso el envío de una unidad del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) y pidió que una persona esperara a los médicos en la entrada del edificio.
La llamada plantea ahora una pregunta central para la investigación: qué ocurrió entre la supuesta descompensación cardíaca comunicada a las 5.03 y la salida de Arizaga, quien pocos minutos después apareció corriendo prácticamente desnuda, descalza y acompañada por su perro “Mafia”.
El primer móvil que llegó a la zona fue un patrullero de la Policía de la Ciudad. Según la declaración incorporada al expediente, cuando el agente se disponía a hablar con el encargado vio salir a la joven seguida por Moyano.
El policía habría dado la voz de alto, pero el exdiputado continuó detrás de Arizaga durante varias cuadras. Las cámaras de seguridad muestran posteriormente a la mujer corriendo por Virrey Vértiz, golpeando las puertas de colectivos e intentando alejarse, mientras Moyano la perseguía e intentaba sujetarla.
La ambulancia del SAME llegó al edificio a las 5.15, doce minutos después del pedido inicial. A las 5.18, los médicos dejaron asentado que el encargado les había informado que la emergencia involucraba a una pareja y que ambos ya se habían retirado.
Cuatro minutos más tarde, a las 5.22, otro registro policial informó que una pareja había sido ubicada en las inmediaciones de Virrey Vértiz y La Pampa, y que los dos presentaban signos evidentes de consumo de sustancias.
La secuencia continuó con nuevos llamados de vecinos y empleados de seguridad de otros edificios. Uno de ellos alertó que una joven corría y gritaba en dirección a un local de McDonald’s. Otro aviso informó sobre una mujer semidesnuda en la vía pública, lo que terminó de activar el operativo que permitió localizar a la pareja cerca de Virrey Vértiz y Sucre.
El contenido de la primera comunicación no permite determinar si Moyano atravesaba efectivamente una emergencia cardíaca, una crisis de ansiedad, una taquicardia vinculada con el consumo de sustancias o si utilizó esa explicación para obtener asistencia por otro motivo. No se difundió un informe médico que confirmara un infarto ni se informó que hubiera recibido tratamiento cardiológico.
El dato es contrastado con los testimonios, los registros telefónicos y los informes de los profesionales que intervinieron. También será necesario establecer por qué Moyano no llamó personalmente al 911 o al SAME, sino que pidió al personal de seguridad que lo hiciera en su nombre.
La investigación quedó a cargo de la fiscal Florencia Nocerez, titular subrogante de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°3, especializada en violencia de género. El expediente había comenzado en la Unidad de Flagrancia Norte, bajo la intervención del auxiliar fiscal Julián Pistone, quien ordenó inicialmente la detención del exdiputado.
Moyano continúa imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. Recuperó la libertad después de declarar, pero tiene prohibido acercarse a menos de 300 metros de Arizaga, comunicarse con ella por cualquier medio o utilizar intermediarios para contactarla.
La joven amplió este jueves su declaración y aseguró públicamente que atravesó un “brote” de carácter psicológico y que no existió violencia por parte de Moyano. “Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a trabajar de ahora en más para estar bien. No hubo violencia”, manifestó al ingresar a la fiscalía.
En su presentación judicial sostuvo que había consumido cocaína en el departamento, que experimentó una crisis y que deseaba retomar la relación. Su declaración no cierra automáticamente la investigación porque la privación ilegítima de la libertad es un delito de acción pública y puede ser investigado aun cuando la presunta víctima no sostenga una acusación.
El abogado Diego Storto había informado previamente que Arizaga mencionó a un supuesto proveedor de drogas conocido como “Pinocho”, quien habría llevado sustancias al departamento durante la madrugada. Hasta ahora no se difundió su identidad completa ni existe información pública sobre una citación o imputación en su contra.
La Justicia también deberá evaluar los videos que muestran a Moyano alcanzando y sujetando a la joven en la calle. En una de las secuencias, un agente policial le ordena que la suelte y Arizaga retoma inmediatamente la carrera, mientras el exdiputado queda sentado en la vereda.
Moyano negó haberla golpeado, encerrado o impedido que abandonara la vivienda. Durante su indagatoria afirmó que la relación siempre había sido amorosa y que Arizaga podía entrar y salir del departamento libremente. Al recuperar la libertad declaró ante los periodistas: “Está todo aclarado”.
Sin embargo, la transcripción del llamado muestra que todavía existen zonas oscuras. La emergencia comenzó con un supuesto ataque cardíaco, pero cuando la ambulancia llegó no encontró al paciente. En esos doce minutos, una mujer salió del edificio en condiciones extremas, el hombre que había pedido asistencia médica corrió varias cuadras detrás de ella y la Policía terminó interviniendo por una situación completamente distinta de la comunicada inicialmente.
La Fiscalía deberá determinar si la supuesta descompensación estuvo relacionada con el consumo de sustancias, si ocurrió antes o después de la crisis de Arizaga y qué provocó que ambos abandonaran el departamento antes de recibir la atención solicitada.
También siguen pendientes las pericias sobre los dos teléfonos secuestrados, el análisis del líquido hallado en una jeringa, la identificación del supuesto proveedor, los registros de acceso al edificio y la reconstrucción del ingreso de una persona al departamento antes del allanamiento.
La ampliación de Arizaga favorece la posición defensiva de Moyano, pero las cámaras, los llamados de emergencia y los movimientos registrados durante la madrugada mantienen abierta una investigación que ya no depende únicamente de las declaraciones de sus protagonistas.
Fuentes consultadas: Infobae; La Nación; El Trece; Diario Panorama; Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires; Policía de la Ciudad; Sistema de Atención Médica de Emergencias; declaraciones de Candela Arizaga, Facundo Moyano y Diego Storto.





