Un Boeing 767-300 que operaba para la red Prime Air de Amazon se salió de la pista durante el aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Miami, atravesó el perímetro aeroportuario, impactó contra varios vehículos y se incendió. Las autoridades confirmaron al menos cinco muertos y cinco heridos, tres de ellos en estado crítico. La aeronave pertenecía a la compañía 21 Air y había partido desde San Juan de Puerto Rico. Más de 60 unidades de emergencia fueron desplegadas, mientras la FAA y la NTSB comenzaron a investigar por qué un avión que, según los registros iniciales de las comunicaciones aéreas, no había declarado una emergencia antes de aterrizar terminó fuera de una pista de más de 2.700 metros y convertido en una masa incendiada junto a una carretera del aeropuerto.
Miami – 6 de septiembre de 2026 – Total News Agency – TNA – Una operación de carga aparentemente rutinaria entre Puerto Rico y Florida terminó este domingo en una tragedia en el Aeropuerto Internacional de Miami, cuando un Boeing 767-300 utilizado por la red logística de Amazon Prime Air se salió de la pista después del aterrizaje, chocó contra varios vehículos, atravesó sectores del perímetro aeroportuario y se incendió, dejando al menos cinco personas muertas y otras cinco heridas.
Tres de los heridos permanecían en estado crítico y entre las personas hospitalizadas se encontraban los dos pilotos del carguero, de acuerdo con la información disponible durante la tarde. La cifra de víctimas fue confirmada después de que las primeras comunicaciones oficiales hubieran informado únicamente sobre “múltiples pacientes”, mientras los equipos de emergencia todavía trabajaban entre los restos del avión y los vehículos alcanzados.
El avión cumplía el vuelo 7598 de 21 Air, empresa estadounidense de carga que opera servicios para Amazon. Había despegado del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en San Juan de Puerto Rico, y arribó a Miami poco antes de las 14 horas locales, después de un vuelo de algo más de dos horas. La Administración Federal de Aviación – FAA identificó la aeronave como un Boeing 767-300 y confirmó que se salió de la pista después de tocar tierra.
La distinción sobre el operador resulta importante. Aunque el avión llevaba la característica librea de Amazon y prestaba servicios para Prime Air, la aeronave era operada por 21 Air, una compañía carguera contratista de la red logística del gigante tecnológico. Amazon confirmó el accidente y anunció que está colaborando con las autoridades y con la aerolínea mientras se determina qué ocurrió durante la maniobra de aterrizaje.
El aparato utilizó la pista 30, de más de 9.000 pies —unos 2.740 metros— de longitud. Después de aterrizar no consiguió detenerse dentro del área prevista, continuó más allá del extremo de la pista y alcanzó una zona próxima al perímetro del aeropuerto. Grabaciones de las comunicaciones de control de tránsito aéreo señalan que la aeronave también habría atravesado una vía perimetral, mientras las imágenes difundidas posteriormente mostraron el fuselaje fuera de pista, con el morro inclinado hacia el suelo, la cola elevada y daños importantes provocados por el incendio.
Uno de los elementos que seguramente será examinado por los investigadores es que, según una revisión inicial de las comunicaciones de control aéreo realizada por CNN, los pilotos no declararon una emergencia antes de aterrizar. Ese dato no permite determinar todavía si existió una falla técnica repentina durante la toma, un problema de frenado, una dificultad con los reversores, una condición de pista, un error operacional o una combinación de factores, pero convierte los segundos posteriores al contacto con la pista en el centro de la investigación.
El Miami-Dade Fire Rescue desplegó más de 60 unidades después de recibir la alarma. Los primeros bomberos encontraron la aeronave envuelta en intensas llamas y una columna de humo negro visible a considerable distancia. Los equipos trabajaron simultáneamente para sofocar el incendio, acceder a los ocupantes del avión y atender a las personas alcanzadas en tierra.
El impacto contra vehículos explica por qué una operación de carga, donde normalmente viaja una tripulación reducida, terminó produciendo un número elevado de víctimas. Las autoridades todavía no habían difundido la identidad de los fallecidos ni establecido públicamente cuántos se encontraban dentro de la aeronave y cuántos viajaban o estaban próximos a los vehículos alcanzados.
El accidente paralizó durante horas uno de los aeropuertos con mayor movimiento de Estados Unidos. Todas las pistas y calles de rodaje fueron cerradas inicialmente y la FAA estableció una suspensión de operaciones mientras los servicios de emergencia trabajaban en el lugar. La medida produjo demoras y cancelaciones tanto para vuelos con origen en Miami como para aeronaves que debían arribar durante la tarde y la noche.
La aeronave accidentada tenía unos 32 años de servicio, según datos aeronáuticos citados por medios estadounidenses. Se trataba de un Boeing 767 originalmente construido como avión de pasajeros y posteriormente convertido para operaciones de carga, un procedimiento habitual dentro de la industria logística mundial. La edad de un avión, por sí sola, no determina su seguridad: los programas de mantenimiento y las inspecciones estructurales permiten que numerosas aeronaves cargueras continúen operando durante décadas, pero su historial técnico formará inevitablemente parte del análisis de los investigadores.
Amazon desarrolló durante la última década una extensa red aérea propia, actualmente conocida como Amazon Air, aunque buena parte de sus vuelos son realizados por operadores contratados que aportan tripulaciones, mantenimiento y certificados operativos. Ese modelo permite a la compañía controlar una enorme capacidad logística sin constituirse directamente en aerolínea para la totalidad de sus operaciones.
El Boeing 767 se convirtió precisamente en uno de los pilares de esa estructura por su capacidad para transportar grandes volúmenes de carga en rutas domésticas e internacionales de mediana distancia. El modelo también integra desde hace décadas las flotas cargueras de algunas de las principales compañías logísticas del mundo.
La investigación estará a cargo de la National Transportation Safety Board – NTSB, junto con la FAA y otras autoridades estadounidenses. La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, tenía previsto ofrecer información desde Miami mientras un equipo especializado comenzaba a examinar los restos, las grabadoras de vuelo, los sistemas de frenado, los neumáticos, motores, superficies de control y las condiciones existentes durante el aterrizaje.
También serán fundamentales las grabadoras de voz de cabina y datos de vuelo, capaces de reconstruir parámetros como velocidad, configuración de flaps, potencia de los motores, punto exacto de contacto con la pista, utilización de reversores y funcionamiento del sistema de frenos durante los segundos críticos.
La secuencia adquirirá especial relevancia porque el avión aparentemente completó la aproximación sin una emergencia declarada. La investigación deberá determinar si la tripulación encontró dificultades una vez que el aparato tocó tierra o si existieron indicios previos que todavía no surgieron de las primeras comunicaciones conocidas.
El accidente ocurre además en un fin de semana particularmente duro para la aviación, después de que un avión militar se estrellara durante una exhibición aérea en Grecia. Aunque ambos episodios no guardan relación entre sí, vuelven a colocar bajo atención pública los riesgos asociados tanto con las operaciones militares como con la creciente utilización intensiva de aeronaves cargueras destinadas a sostener las cadenas logísticas internacionales.
En Miami, las imágenes de un Boeing 767 con el logotipo de Amazon detenido entre vehículos, humo y restos fuera del perímetro habitual del aeropuerto mostraron la violencia de una excursión de pista que inicialmente parecía haberse limitado a un incidente operacional. La confirmación posterior de cinco muertos convirtió el episodio en uno de los accidentes aeronáuticos más graves registrados recientemente en uno de los principales centros de transporte de Estados Unidos.
La NTSB deberá ahora reconstruir una maniobra que duró apenas segundos pero dejó numerosas preguntas: cómo llegó el avión al punto de contacto, a qué velocidad aterrizó, cuánto recorrido utilizó antes de abandonar la pista, qué sistemas funcionaron durante la desaceleración y por qué terminó alcanzando vehículos fuera del área operacional. Las respuestas surgirán de los registradores de vuelo y del análisis técnico, pero el hecho ya establecido es suficientemente grave: un carguero que completaba una ruta habitual para una de las mayores redes logísticas del planeta no consiguió detenerse tras aterrizar en Miami y atravesó el límite aeroportuario hasta convertir una operación comercial ordinaria en una tragedia con víctimas dentro y fuera de la aeronave.
Fuentes consultadas: Federal Aviation Administration – FAA; National Transportation Safety Board – NTSB; Miami International Airport; Miami-Dade Fire Rescue; Reuters; Associated Press; CNN; EFE; Deutsche Welle; The Wall Street Journal; The Guardian; ABC News; Amazon; 21 Air.
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